Wallace Wattles y la Ciencia de Hacerse Rico

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Una experiencia real de la Ciencia de Wattles

Mayo 11, 2009 · 4 comentarios

Luego de dar muchas vueltas borré todo lo que había escrito y me decidí a contar la experiencia sin ningún envoltorio, tal como fue que la viví y como se sucedieron los hechos. Voy a hacerlo corto, para no aburrir a nadie de los que pasan por aquí.

En el año 200o mi vida había sufrido un duro golpe económico, un poco antes del que sufrieron todos los argentinos salvo una minoría privilegiada que se salvó a costa de los demás. Pero ese es otro problema. Yo estaba económicamente desahuciado, sin ahorros, sin trabajo y sin forma de mantener a mi familia. Todo el futuro se veía de un color negro profundo.

En ese momento un amigo me propuso irnos a Brasil, donde él tenía ciertas posibilidades remotas de encontrar trabajo. Y así lo hicimos. Creamos una pequeña empresa en Brasil con la cual conseguimos un solo trabajo donde perdimos bastante dinero, diría que todo el que nos quedaba. La situación era alarmante.

De esa experiencia lo único bueno que rescaté, además de la amistad de mi amigo, fue que conocí Florianópolis. Una ciudad – paraíso de la cual me enamoré perdidamente. Sus calles, su gente, su clima, sus montañas al lado del mar, su brisa, todo lo que podía ver me maravillaba. Cuando terminamos ese ciclo casi lloré al tener que dejar esa ciudad para regresar a la frialdad y humedad de Buenos Aires, y además sin dinero ni posibilidades.

Tiempo después, en el 2007, conocí a Wallace Wattles. Una cosa que tiene de interesante la ciencia de Wattles es que lo primero que haces cuando la conoces es fijar tus metas, tus sueños, tus visiones. Como todos, lo primero que hice fue repasar mi vida, mis experiencias, y definir qué era lo que realmente deseaba para mi futuro. Pero como todos también a veces estamos un poco confundidos con lo que significa la ciencia, como se maneja y como realmente fijar nuestras metas.

Deambulé por el conocimiento de la ciencia más de un año, con visiones confusas, hasta que realmente encontré las herramientas para hacerla funcionar. Fui probando y viendo que funcionaba o no. Y fui buceando dentro de mí para ver cuales eran mis reales sueños y metas, para convertirlos en visiones.

Al año siguiente decidí replantearme mis visiones de futuro y poner en práctica lo que había aprendido. Hasta ese momento cuidaba mi aprendizaje, prefería no ponerlo en práctica para no confundirme más. Pero ya había llegado al punto de dominar unas cuantas facetas de la ciencia y decidí fijar mi visión definitiva. Como no podía ser de otra forma, Florianópolis apareció en mi futuro. Estructuré todas o casi todas mis visiones alrededor de esa ciudad, de ese sitio, donde deseaba profundamente vivir.

Me soñé viviendo ahí, trabajando ahí y disfrutando esa maravilla, mi maravilla. Puse mi visión en medio de mi pecho y me dediqué a hacer las cosas de todos los días con esa visión dentro mío. Ese era mi lugar en el mundo y deseaba dar lo mejor de mí para que me fuera dado el regalo de vivir allí.

No habían pasado ni tres meses que una empresa se contactó conmigo de una forma un tanto extraña. Una persona me llamó y me dijo si yo conocía alguna empresa que pudiera desarrollar un proyecto de investigación. Dije que sí, pensando en mi empresa brasilera, al tiempo que mi interlocutor me decía que era un proyecto difícil, por que debía ser desarrollado en un lugar específico, una ciudad pequeña alejada de los grandes centros industriales. Cual? pregunté.

“Florianópolis” fue la respuesta que me dejó tieso. Como tardé en responder, el señor casi me cuelga el teléfono, con lo cual todo mi milagro se hubiera ido paradójicamente al tacho. Al reponerme, pude balbucear algo y dar pie para que me explicara los detalles.

No necesito decir que el negocio fue excelente, el pago muy bueno, mi empresa casi quebrada resurgió de sus cenizas y que estoy haciendo planes para mudarme allí apenas me saque algunas obligaciones laborales de encima.

Tres meses. Solo tres meses bastaron a la sustancia para saber que era lo que yo deseaba y traérmelo. Por eso amigos, la ciencia funciona, Wattles funciona, y nada puede detener sus deseos.

Paradójicamente este milagro (y otros más) ha hecho que debiera abandonar la actualización del blog por falta de tiempo, tengo tantas cosas que hacer con mi trabajo y mi nueva vida que me espera, que no podía dedicarle tiempo al blog más que para constestar alguna cosa aquí y allá. Perdón por haber usado la palabra milagro. En la Ciencia real no hay milagros.

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Como saber qué es lo que realmente queremos?

Marzo 8, 2008 · 4 comentarios

Aja, hemos llegado a la pregunta del millón. Si yo tuviera una receta para contestar esa pregunta, haría un programa de TV donde le respondería esa duda a una sola persona y tendría miles de millones de televidentes como audiencia. Es posible que la pregunta básica que todo ser humano debe contestarse a si mismo cuando entra en la edad adulta sea tan difícil de contestar? Acaso los seres humanos no sabemos lo que queremos? Tal vez sea posible que no tengamos ni la más remota idea de lo que queremos, en muchos casos sino en casi todos?

Si, es posible.

Quizás sea una analogía de lo que decía El Principito de Saint Exupery: Lo esencial es invisible a los ojos. Diríamos, La Pregunta que Parece más Obvia es la más Difícil de Responder. No en vano proliferan los psicólogos y psicoanalistas que escudriñan nuestra alma en busca justamente de esa respuesta.

Pero si bien no hay una receta que nos diga qué mecanismo usar para saberlo, podemos dar algunas pistas. La primera es diferenciar querer de desear. Las cosas que yo quiero tener no siempre son las que deseo y viceversa. Querer tener algo es quererlo, simplemente, por que mi mente quiere que yo lo posea. Desearlo es un sentimiento menos mental, y que se vive más con el cuerpo, con los sentidos. Yo en este momento deseo un helado de chocolate, pero no quiero para mi futuro un helado de chocolate, no se si se entiende la diferencia. Queremos con la mente, deseamos con todo el cuerpo, el alma y el corazón. La Ciencia de Volverse Rico es una actitud mental, es querer mas que desear. Y lo que quiero para mi futuro, lo que quiero poseer, tener, disfrutar, ser, es algo que tengo que visualizarlo en mi mente, no mezclarlo con sensaciones o sentimientos. La Ciencia es mental, por que la mente crea, el corazón o el deseo no crean.

Lo segundo es la profunda introspección. No hay otro camino. Yo decía en un post de hace unos días que no todo el mundo quiere ni está verdaderamente preparado para ser rico, con todos los problemas que ello puede acarrear. Ahí es el punto donde debemos ser absolutamente sinceros con nosotros mismos. En el caso más generalizado de los lectores de este blog, coincidirán conmigo que cuando uno llega a cierta edad adulta, es difícil saber que es lo que realmente se quiere. Esto es así  por que se ha vivido mucho, se han visto muchas cosas, se ha comprobado que la vida es algo tan complejo y completo, que uno no sabe realmente con qué parte de la vida quedarse, donde poner el acento.

Es por eso que la sinceridad con uno mismo es fundamental. Nadie como tú va a saber qué es lo que realmente deseas, pero nadie como tú te engañará tan fácilmente. Es un camino de doble vía. Y debemos ser sinceros con nosotros mismos, con quién sino?

Y la tercer pista es más “cruenta”, por darle un adjetivo: es pensar en nuestra historia personal. Los caminos que hemos tomado y abandonado, el lugar de donde venimos, nuestras frustraciones de pequeño, lo que alguna vez quisimos ser y no nos animamos o no nos dejaron ser, las frustraciones de nuestros padres que pesan aún sobre nosotros. En definitiva, la historia de nuestra propia vida. Esa historia está en la raíz de lo que somos, por tanto sacar o interpretar nuestros objetivos a partir de nuestra historia misma, no podría nunca ser algo ajeno a nosotros. Y quizás ahí encontremos lo que realmente queremos hacia adelante, hacia el futuro. Mirarnos pero en la historia, en nuestra historia, contarla como una película y sacar de ahí lo que nos falta, la dirección que buscamos, el futuro que anhelamos pero sin saberlo.

Es obvio mencionar que esto es simplemente un indicio de camino, cada uno debe tomar lo mejor que vea y seguirlo. En el futuro, allá lejos pero muy cerca, está lo que deseamos. Wattles lo sabía, y así lo escribió.  

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Todos tenemos miedo a ser ricos

Marzo 6, 2008 · 1 comentario

Me escribió una amiga para comentarme que hace un tiempo tenía con su esposo un negocio exitoso. Y cuanto más exitoso eran más problemas comenzaron a aparecer, hasta que terminaron separados. Ella piensa que eso pudo haberlos marcado de tal forma, que ahora su mente está trabada y eso le impide avanzar, progresar económicamente y tener más cosas. Ella piensa que aquel hecho les hace pensar, inconcientemente, que si les va bien con el dinero van a volver a terminar separados.

Es el miedo al progreso, a dejar la felicidad actual. Es como si fueran a ser castigados por ambiciosos, y el universo les castigara su ambición quitándoles algo que quieren más que al dinero.

Yo le dije a mi amiga que ese trauma efectivamente existe en mucha gente. Muchos de nosotros no queremos progresar más rápido o no queremos progresar en absoluto por que tenemos miedo a perder lo que tenemos, que nos parece que es mucho. Pensamos que si nos volvierámos ricos de golpe, por ejemplo, eso nos traería mala suerte y podríamos perder nuestra familia o nuestros amigos. Y así nos conformamos, no arriesgamos, y tratamos de mejorar de a poco, muy de a poco, sin que el Universo se de cuenta.

Es un mecanismo de defensa de la naturaleza, Mientras estemos bien, mejor no innovar, no cambiar.

Pero es una trampa, una absurda trampa. Especialmente por que esto significa aceptar el miedo, aprobar nuestro propio miedo como algo natural, que vive con nosotros todo el tiempo. Y ese miedo se va a terminar ganando nuestra alma, va a terminar apoderándose de nosotros. Ese miedo nos va a hacer avanzar cada vez más lento, más lento, hasta detenernos. Y luego no hay salida. No hay manera.

El futuro y la riqueza están hechos para nosotros. Para quién sino? Y ese futuro tenemos que tomarlo, de la forma que lo deseamos. Primero debemos despejar el miedo de nuestra mente, y luego apoderarnos del futuro. Como dice Wattles, nada hay de bueno en ser pobre o tener una vida modesta. Si asi fuera todos los pobres serían felices, y no lo son. La pobreza no es algo bueno, es un estado lamentable que no nos ayuda para nada. Y la clase media tampoco, solamente aumenta la frustración de las personas. Nadie puede desarrollarse por completo si no tiene todo lo que desea, todo lo que necesita para manifestar todas sus cualidades humanas. Nadie puede ser feliz en la mediocridad.

Y la seguridad que creemos tener, en el momento menos pensado desaparece. Asi que tomemos el futuro como nuestro, despejemos nuestra mente del miedo, y seamos libres del temor que nos causa avanzar. Solo así podremos, rápidamente, conseguir todo lo que deseamos y ser verdaderamente felices. Y siempre con alegría.

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Una historia real sobre como adivinar el futuro

Febrero 19, 2008 · 4 comentarios

Mucho hemos escrito aquí sobre las formas de adivinar el futuro. Hay personas que pueden y personas que no. Es tan simple como que hay personas y personas. Las que no pueden es por que no lo han intentado simplemente. Y les dejo una historia real.

Una amiga que visita siempre este blog comenzó a practicar las enseñanzas de La Ciencia de Hacerse Rico de Wallace Wattles. La llamaremos A. Pueden leer sus comentarios en diferentes páginas. Pues bien, sin muchos detalles, podemos decir que en los mismos días que empezó a sentir que algo estaba cambiando, adivinó su futuro. En los mismos días que la Ciencia de Wattles comenzó a crecer en su mente, tuvo una percepción que solamente un adivino podría tener. Si existieran los adivinos, claro…

Un día despertó y supo, sí supo, que ese día algo iba a cambiar en su realidad laboral, que estaba siendo bombardeada por “decires y haceres” como ella misma relata en un comentario en este blog. Y efectivamente ese mismo día las cosas cambiaron, y cambiaron para mejor.

Eso es adivinación?. Perdónenme, pero no lo es. El futuro, como el pasado, son cosas dinámicas que las estamos cambiando permanentemente y torciendo a nuestro favor o en contra nuestro. Y no es por que el pasado o el futuro cambien, sino que dirigimos nuestra vida en el sentido de transitar por el pasado y por el futuro a nuestro favor, siempre que movemos la sustancia, la gran hacedora de todas las cosas.

Ojalá leamos más cosas de A. en los próximos días. Si su fe permanece aguerrida, seguramente nos sorprenderá positivamente. 

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Como sabemos que no progresamos si no sabemos lo que queremos

Enero 31, 2008 · Dejar un comentario

Vaya que salió largo el título. Pero es la frase que se me ocurre luego de releer por vez número doscientos el capítulo 8 de La Ciencia de Hacerse Rico: Pensando en la forma correcta.

Al comienzo de ese capítulo Wattles dice una verdad de perogrullo, algo tan simple que cualquier niño podría entenderlo. como conseguir algo que no sabemos que es. Primero dice que todos queremos mas o menos las mismas cosas, y luego puntualiza cómo esas cosas son cosas vagas. Todos queremos bienestar, todos queremos calidad de vida, todos queremos viajar, vivir placenteramente, etc etc. Por lo tanto es inútil centrar nuestro pensamiento y nuestro deseo en esas cosas vagas: nunca lo lograremos.

Al pensar debemos ser específicos. Si bien todos queremos mas o menos las mismas cosas, esas cosas se expresarán en cada uno de nosotros de forma diferente. Por ejemplo, de todas las personas que desean conocer el mundo, muchas prefieren el oriente, sin embargo a mi no me atrae. Prefiero más conocer Europa. DIcho sea de paso, mi amigo A progreso mucho con aquello de definir precisamente las cosas que desea. Es un maestro en el arte de definir sus deseos, a tal punto que la sustancia lo acompaña en forma permanente.

En mi caso, y voy a trasgredir la costumbre de no hablar de mis cosas personales, yo fui un poco más práctico que el mensaje general de Wallace Wattles, algo que él quizás no dijo por no tener necesidad de hacerlo. Supo que lo entenderíamos. En mi caso, decía, yo fije mi meta y luego dí un paso más y fijé mis etapas. Dije “quiero llegar alla”. Y luego dije “y voy a llegar por acá”. Y asi fijé dos o tres etapas.

Saben que paso? Que ya voy por la segunda. La primera y la segunda se cumplieron exactamente como lo predije. Algunas personas muy cercanas saben perfectamente que cuando tracé el plan, yo no tenía ni la más remota posibilidad de acceder a la primera etapa. Pero milagrosamente ella vino a mí. Y se cumplió. Luego seguí con la segunda, y también se cumplió. Y asi mi fe se fue reforzando día tras día, en una espiral de felicidad que no puedo describir.

Amigos, La Ciencia de Hacerse Rico es la más poderosa herramienta que tenemos los mortales para emular a dios, a ese dios que somos nosotros mismos. Y creanme que funciona como un perfecto reloj suizo.

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Tener fe es olvidar el miedo

Enero 29, 2008 · 10 comentarios

No me canso de escribir y escribir acerca del miedo, su relación con la fe, y su paraguas que es el agradecimiento. A veces los seguidores de este blog pueden sentirse abrumados por la insistencia con estos temas. Algunos me dirán que quiero usar estas páginas para quitar mis propios miedos, y quizás sea asi. Por qué no?

Hoy quiero proponerles un experimento sencillo. Piensen en algo que desean profundamente que ocurra, algo que está dentro de sus sueños, pero que no es tan grande como un millón de dólares o algo que la sustancia demoraría meses en formar para ustedes. Algo que es muy deseado pero pudiera materializarse pronto, digamos en un par de semanas o un mes, o algo así. Piensen detenidamente en sus detalles. Imaginen lo que pasaría cuando ocurra. Tenganlo claro.

Luego de eso, el paso más difícil. Abandonen la idea por que YA ocurrió. O sea, piensen que ya ocurrió, que pasó en otro lugar del mundo o en otro planeta y está viniendo hacia ustedes. Imaginen que ya pasó en otro estado o en otra ciudad, y simplemente se está trasladando, y que demorará un tiempo en llegar. Ahora sienten que ya no lo desean, por que ya les está ocurriendo en algún lado, solo falta que llegue aquí, donde están. Abandonen detenidamente y con determinación la idea de que lo desean, por que ya lo tienen, y nadie desea algo que ya tiene. Más vale, piensen que ya desean el paso siguiente.

Este experimento no me ha fallado nunca, y siempre he visto, a las pocas horas de hacer el ejercicio, como pequeñas cosas se van encadenando para dar por resultado lo que yo quiero. Parecería magia, si uno no hubiera leído y creído en la Ciencia de Hacerse Rico de Wallace Wattles. El lo dijo todo. No hace falta más que ponerlo en práctica.

Luego me avisan…

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La gratitud es lo más dificil

Enero 29, 2008 · 2 comentarios

Wallace Wattles nos dice claramente que la gratitud, el agradecimiento, es el sentimiento que nos conecta con el todo, que nos hace ascender a tomar contacto con la sustancia infinita, pensante hasta la eterna sabiduría, hasta tomar contacto con dios.

Y también Wattles nos indica que ese es el sentimiento más importante que debemos ejercitar, junto con la Fe. Y su énfasis no es desmedido, dado que es el sentimiento o más bien la actitud más difícil de poseer.

Como agradecer algo qeu todavía no nos ocurrió? Es simple, mediante la fe sabemos que YA nos ocurrió. A partir de que lo deseamos y lo vemos en nuestro futuro, con fe, YA nos ocurrió.

Como agradecer a una sustancia sin nombre, sin imagen y sin cuerpo? Es simple, o acaso pensamos que Dios, cualquiera sea de cualquier religión, es un ser con dos ojos una boca y dos orejas? Dios es espíritu. La Sustancia es espíritu.

Por todo eso, es más lo que nos parece difícil que lo que realmente es de difícil. A poco que lo ejercitemos, veremos los resultados, como me pasó a mí, y de ahí en más el futuro es más placentero y más simple. Obtenemos lo que deseamos. Lo sabemos y lo agradecemos.

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Acaso el deseo conspira contra la fe?

Enero 29, 2008 · 1 comentario

Se me ocurrió otra forma de explicar las ideas de Wattles luego de leer repetidos posts de gente que confunde las ideas de La Ciencia de Hacerse Rico. Y no es que las confundan intencionalmente ni mucho menos, lo que pasa es que estamos metidos en una cultura con muchas palabras que tienen significados equívocos o dudosos. Muchas veces se confunden las palabras y eso confunde las ideas. Al fin y al cabo somos seres “literarios”, es decir nos guiamos por palabras que disparan imagenes en la mente, no siempre certeras.

Muchas veces veo gente que dice “tengo fe” por que deseo fervientemente algo. Algo que me pase o algo que recibir o algo. Y me puse a pensar que en cierto sentido el deseo es el más poderoso conspirador contra la fe después del miedo. El miedo es el primero, y el deseo es el segundo. Al fin y al cabo los dos sentimientos tienen en común que pueden apoderarse por completo del alma del ser humano.

Por que?

Cuando yo deseo algo, por más fervientemente que sienta ese deseo, estoy dando por sentado que es algo que está lejos de mi, y por tanto estoy poniendo en duda, en cierta manera, que ello vaya a ocurrir. Me explico: el deseo marca una distancia. La fe marca una cercanía absoluta. El desear es querer que algo ocurra. La fe es saber que va a ocurrir. Por lo tanto la fe, en cierta medida, apaga al deseo. Si yo se que algo va a ocurrir irremediablemente, mi deseo se apaga. Quizás no desaparezca, pero disminuye claramente su intensidad.

Puedo desear ver el sol en la mañana de mañana, pero lo deseo tibiamente por que se que va a ocurrir. Al menos algun dia de estos va a ocurrir. Entonces no me desespera mi deseo, está pero suave, como latente. Sin embargo, cuando hablo con la gente y pregunto por la intensidad de su fe, casi siempre me contestan con sus deseos. Deseo que pase esto o aquello, o que consiga tal cosa. Eso no es fe. Eso es deseo. Y cuanto mas el deseo ocupa el lugar de nuestro pensamiento, la fe se retira. Ya no estamos seguros sino de lo que deseamos, de ninguna manera de lo que va a ocurrirnos.

Debemos dejar surgir la fe, y apagar consecuentemente nuestros deseos para darle lugar. Asi, surgirá victoriosa y nos llevará donde realmente queremos estar. Solamente sabiendo que allí estaremos y agradeciendo por ello. 

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Por qué sentimos miedo?

Enero 22, 2008 · 2 comentarios

Quitar el miedo de nuestras vidas, ya lo hemos dicho en muchos posts, es la tarea ciclópea más importante que tiene un ser humano por delante si quiere vivir feliz y pleno, lleno de riquezas. Enfrentar el miedo es una tarea diaria, permanente, casi obsesiva, hasta que nuestra mente se va liberando y va disfrutando plenamente su conciencia creadora, su don de dios.

Pero nunca me he ocupado de por qué sentimos miedo. Es un sentimiento tan natural que nos parece inevitable. Y en efecto lo es. Es un sentimiento colocado dentro nuestro por la naturaleza para protegernos, para hacernos sentir el peligro allí donde quizas no lo vemos, para que nos cuidemos y nos protejamos y protejamos a los que amamos.

El miedo tiene la misma raiz que el dolor físico. El dolor es un síntoma para que reconozcamos que algo nos está pasando, que hay algo en nuestro físico que no está bien, y que tomemos las precauciones del caso. Asi, el dolor nos proteje.

Con el miedo pasa algo parecido. Nos ataca cuando estamos en una situación potencialmente peligrosa, y el hecho que sea un sentimiento que lo hace fuerte y persistente, ayuda a que nos convenzamos de la peligrosidad del lugar donde estamos. De esa manera nuestro cerebro nos da órdenes de protejernos de manera de disminuir ese sentimiento. Es un alerta, como la luz del tanque de gasolina que nos avisa que estamos fente a cierto peligro de quedarnos en el camino.

Desde esa naturaleza fisica, donde el miedo es un sentimiento positivo, inevitablemente útil, el miedo se va trepando en nuestro cerebro. He escrito mucho sobre eso, es posible repasar la multitud de escritos sobre el miedo en este blog. Pero lo que quiero destacar ahora es como, un sentimiento altamente positivo puesto por la naturaleza para nuestra protección, se convierte por la potencia de nuestro cerebro en un elemento de freno y de complicación en nuestra vida.

Siguiendo con la analogía del dolor, cuando este se transforma en algo permanente, buscado, deseado o consentido, pierde su funcion original de alerta para transformarse en una verdadera enfermedad síquica. Y no es que me oponga a los masoquistas por cuestiones morales. Es mucho mas profundo, es desvirtuar una herramienta que la naturaleza nos dio para nuestra mejor vida y convertirla en una aberración.

Volviendo al miedo, la tarea es sacarlo de la mente en aquellas cosas que hacen a nuestro futuro, a nuestra vida sentimental o espiritual, a nuestra mejor experiencia de vida. Vivir con miedos no es vivir. Y con el miedo no es posible crear la riqueza que anhelamos. Será objetada. Será cuestionada por nuestra propia mente, y nunca vendrá.

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Como adivinar el futuro? Constrúyelo!

Enero 21, 2008 · 2 comentarios

Mucho se ha dicho sobre los problemas que han desvelado a los hombres desde que existe registro escrito de sus pensamientos. La vida y la muerte, la existencia de dios, los límites del universo son quizas los mas recurrentes. Pero el que definitivamente mas tinta y pensamientos se ha consumido es el del futuro en todas sus formas.

Adivinar el futuro o la existencia del futuro como presente al que vamos a llegar son dos aspectos que siempre nos han preocupado a la raza humana. El futuro y su conocimiento previo aparecen siempre en la mente de los hombes como algo que los volvería milagrosos, inmensamente ricos y poderosos. Es obvio, aquel que pueda adivinar el futuro tendría enorme poder sobre los demás, inclusive aunque no pudiera adivinar el propio. Tendría a los demás en sus manos y podría generar una fortuna infinita con ello.

Además está la cuestión de la seguridad. Si algo nos hace débiles o dubitativos, es el absoluto desconocimiento de lo que vendrá. Ahí somos todos iguales, los ricos y los pobres, los poderosos y los sometidos. Nadie sabe si mañana despertará. Y cómo. Entonces adivinar el futuro sería un elemento que nos daría infinita seguridad sobre nosotros mismos, y sobre los demás.

Pero la mala noticia es que es imposible adivinar lo que vendrá. Los chamanes o brujos o magos sencillamente no pueden hacerlo. Por que el futuro no está construido, es un lugar que no existe. Sin embargo, en lo personal, algunas veces parecen haberlo logrado, al menos esa es mi experiencia.

Y como lo hacen? Sencillamente leen nuestra mente, ven las proyecciones que emitimos a la sustancia como deseos, y suponen que lo lograremos. Entonces, fue así que un día fui a ver a una de estas personas, que frecuento por ser amiga de la familia, no por sus cualidades videntes. En esos días yo estaba sin trabajo, y tenía una posibilidad de entrar en una gran empresa, cosa que añoraba y pedia dia y noche. Al verme, simplemente me dijo, para asombro de los presentes, “vas a lograr entrar en esa empresa”. Todos murmuraron asombrados, ya que fue una verdadera y absoluta predicción. Finalmente lo logré.

La señora no había hecho otra cosa que ver las imágenes que mi mente proyectaba cada día, con fuerza y con deseo irrefrenable. Y al ver la fuerza de mi convicción, no dudó en “adivinar” que yo lo lograría. No adivinamos el futuro, lo construimos.

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