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La mayor felicidad de una persona se encuentra en el otorgamiento de beneficios sobre aquellos que ama:el amor encuentra su expresión más natural y espontánea en el dar.El individuo que no tenga nada para dar no puede llenar su lugar como esposo o padre, como ciudadano o como ser humano. Es en el uso de las cosas materiales que una persona encuentra la vida plena de su cuerpo, desarrolla su mente y despliega su alma. Es, por lo tanto, de suprema importancia que cada individuo sea rico.

Esta cita textual de Wallace Wattles parece ir en contra de los conceptos tan en boga en los últimos tiempos que nos indican que lo material no es importante. A la vez que la sociedad global se vuelve más y más materialista y exitista, surgen las voces de la “falsa abnegación” para decirnos que lo material no es importante. Que un buen padre es un buen padre si educa bien a sus hijos, aunque sea en la pobreza. Que el amor más sublime puede surgir en el barro. Que hay que despreciar los bienes materiales en aras de un espiritualismo vacío, o lleno de sueños.

Yo no creo ni en una cosa ni en la otra. Ambos extremos son perversos por que nos hacen desviar el eje de la realización plena del ser humano. Así nunca estaremos completos.

Si bien no niego que los sentimientos más sublimes pueden surgir en condiciones de necesidad y precariedad, eso no significa que debamos desear ser pobres para sentir dichos sentimientos. Y el hecho de que haya grandes fortunas mal habidas por personas que desprecian los sentimientos nobles o que ignoran al prójimo y sus necesidades, eso no quiere decir que por que nos volvamos ricos debamos ser necesariamente fríos y egoístas.

Lo que Wattles nos dice es que la realización plena del hombre en su cuerpo, en su mente y en su corazón solamente puede alcanzarse con una cuota de riqueza, cuanta más mejor, que le permita poder otorgar a aquellos a los que ama las cosas que desean, y hacerlo con la tranquilidad de que sus necesidades básicas están más que satisfechas. Es por ello que ser rico no es malo sino todo lo contrario.

Y es nuestro deber lograrlo para bien de nosotros y de las personas que amamos.