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Una vez más gracias a mis conversacione con mi amigo A he descubierto algo que me pareció asombroso, aún antes de comprobar sus efectos.

De todas las conversaciones con mi amigo alrededor de los conceptos de la Ciencia de Hacerse Rico de Wallace Wattles, una cosa siempre aparecía en las interpretaciones que mi amigo hacía y las recomendaciones que me deba: la necesidad de apartar el miedo de nuestras vidas. Cada vez que manteníamos una conversación, que generalmente duran horas, cuando terminamos me quedaba esa cosa pendiente, como remanente. El miedo. Miedo a todo. Vivimos con miedo la mayoría de los mortales.

Miedo a perder el trabajo, miedo a morir, miedo a que nos dejen de amar o nos abandonen. Claro que esos son los miedos básicos, importantes, elementales. Pero tambien hay otros miedos más pequeños que pueblan nuestra vida cotidiana y que están presentes en nuestra mente sin que siquiera nos demos cuenta. Cuando salimos a la calle pensamos si tenemos a buen recaudo el dinero, miramos a las personas con cierta desconfianza, recordamos si cerramos bien la casa. Son todos miedos, pequeños pero que nos van cargando.

Obviamente que no pienso que haya que vivir como si los ladrones no existieran o si no nos pudiera pasar nada malo. Las precauciones deben existir para vivir seguros, pero el miedo se va agregando uno sobre otro hasta hacerse pesado y penetrar dentro de nuestra alma. Y no es lo mismo tomar una precaución por precaución que por miedo.

Y es mucho más claro cuando estamos pensando en nuestro futuro o de nuestros sueños. Miedo a fracasar, miedo a no poder conseguir un trabajo y luego a no saber hacerlo, miedo a defraudar a otros, miedo a no ganar lo suficiente para hacernos ricos, miedo a no ser ricos, miedo a envejecer en la pobreza, miedo a, miedo a, miedo a.

Y los miedos se van apoderando de nuestra vida a medida que crecemos y nos hacemos adultos y viejos. Cuando somos jóvenes no tememos a nada, nos parece todo posible y todo está a nuestro alcance. Pero a medida que envejecemos todos los miedos se van amontonando en nuestra cabeza, haciéndonos más tibios, más dubitativos, más cobardes en el fondo. Ademas nos hemos acostumbrado al miedo, es un compañero de toda la vida, es alquien que viaja con nosotros. Y sin darnos cuenta, actuamos por miedo siempre a algo. No hacemos lo que queremos sino lo que nos hace sentir más seguros. No tomamos de la vida lo que necesitamos o deseamos sino aquello que nos da más seguridad. Y ponemos excusas para ello. Siempre hay una excusa a mano, que es lo mejor para la familia, que es lo mas seguro, que es lo que mas nos tranquiliza.

Y por fin nos morimos en un mar de miedo.

Como hacer para desterrar el miedo? Eso es tema de otro post.