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Quiero escribir un post sobre cual es el origen de la Ciencia de Hacerse Rico de Wallace Wattles, es decir cual es su base, en que se apoya esta maravillosa ciencia. Y me siento un poco apesadumbrado por que se que a A., mi querido y admirado amigo y socio, no le va a gustar. El motivo es simple, intentaré explicar cosas que él cree que se deben aceptar por medio de la fe, no explicar por la razón. Pero bueno, necesito hacerlo y se que en el fondo él entenderá pensando en la gente que “necesita” una explicación mas o menos racional para abrazar una determinada fe, aunque esto sea plenamente contradictorio. Muchas personas me han escrito con ciertas dudas o recelos en este sentido, y esto va para ellas.

Antes que nada quiero aclarar que no soy poseedor de ninnguna clave secreta dejada por Wattles ni nada por el estilo. Simplemente siento a toda su ciencia como propia, como quizás a mi me hubiera gustado escribirla originalmente. Ya veremos por que.

Para empezar, debemos ser concientes de que la sabiduría occidental y sus filósofos, entendiendo por esto al conjunto de pensamientos que han abonado nuestra cultura durante siglos, parte de un error que es más o menos sutil y que produce más o menos daño dependiendo quien lo agrande y como.

El error es considerar que el ser humano está partido en dos: por un lado su alma, que siente, vibra y conoce, y por otro lado su mente, que piensa, imagina y quiere conocer. Esta división, según me han dicho, es muy propia de occidente y parece que en oriente la filosofía se encara de otra manera.

No conozco mucho de filosofía comparada pero sé (SE) que esto es un error. La mente humana es un todo con su alma, y no puede haber conocimiento de una sin el rastro y confirmación del mismo en la otra. Pero esta división del ser humano entre conocimiento y sentimiento es muy antigua en occidente y ya ha producido demasiados errores. Es hora de que empecemos a abandonarla.

Dicho esto, y meditando un poco, nos damos cuenta de dos fenómenos perfectamente sincronizados con la idea de que el ser piensa y la mente siente, o mejor que en el fondo ambas cosas son la misma cosa pero activada por impulsos diferentes: por un lado, que el pensamiento creador y sentido es la base de la creación y por el otro de que el universo inevitablemente tiene que obedecer a los impulsos del pensamiento.

Trataré de explicarme un poco mas. Cuando el ser humano piensa, crea imágenes en su mente. Son imágenes que están reproducidas por alguna reacción química en sus neuronas y que uno cree verlas en sus ojos cuando los cierra. Hasta ahí eso no es mas que una foto de algún paisaje o de una niña bella. Pero cuando ese pensamiento se crea con fe, con la seguridad de que estamos dando forma a algo nuevo, y con el agradecimiento de poder hacerlo realidad, esas imágenes van a la sustancia, que nos obedece como espíritus que somos, amos reales del universo. Reales en el sentido de la realeza, quiero decir. Es decir que cuando el pensamiento se une al sentimiento profundo de gratitud, usando como palanca el sentimiento de la fe, ocurre el milagro de la creación.

Por otro lado, que es el universo sino una imagen creada por un pensamiento que alguna vez existió en algun lugar de la sustancia que crea galaxias y mundos nuevos cada día, con la suficiente fuerza, fe y gratitud de que iba a transformarse en realidad. El universo no podría haber existido sin un pensamiento que lo creara. Alguien (la sustancia amorfa) lo pensó antes de que existiera, si no hubiera sido imposible que tuviera una forma sustentable a través del tiempo.

Y esa sustancia que lo creó esta dentro nuestro también por que todo lo que en el existe, está de algún modo dentro de nuestra mente. O acaso no vemos como propias las galaxias, las estrellas, las supernovas? Nos parecen algo extraño? Seguro que no. Si no existieran, seguramente las inventaría alguno de nosotros cada dia y siempre con las mismas formas.

El lector inquisidor dirá que nadie de nosotros es tan inteligente como para crear semejante maravilla, que sorprende, que vence al tiempo, que se autosostiene, que parece perfecta. Y es este justamente el punto donde está la riqueza de la Ciencia de Wattles, aunque el no se preocupe en demostrarlo. Y es que nosotros somos la máxima expresión de nosotros mismos, de la sustancia que primero creo el universo y luego se convirtió en otra expresión de sí misma. No contenta con la maravilla creada, decidió seguir generando maravillas a partir de ella misma, y fue dejando gotas de su sustancia en un animal que podría regenerarla, reproducirla, conducirla a la máxima expresión, volverla más pura, más elevada.

Y aqui, amigos, es donde como una enorme carambola, coinciden todas las religiones. Desde oriente a occidente, y de eso estoy seguro, todas las religiones acuerdan que somos parte del creador, parte de aquello que genero el cielo y la tierra. Todos tenemos dentro nuestro un pedazo, un suspiro o un gen del creador. Pero esa creación no fue con una varita mágica, fue con un pensamiento, como lo hacemos nosotros cada día. Exactamente de la misma manera. Con la misma fe y con la misma gratitud por el todo. Y no podría ser de otra forma ya que la sustancia se conoce a si misma y se ama a si misma.