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Esta es una pregunta obvia a la que todos contestamos que sí en forma intuitiva, sin pensarlo mucho. Pero desgraciadamente he descubierto que las cosas no se hacen así. Quizás por que tengo casi cincuenta años, he aprendido que todas las respuestas rápidas y simples tienen por detrás un componente incierto y muchas veces contradictorio.

Es un hecho que la mayoría de las personas comunes, de la calle, se verían muy mortificadas si tuvieran que vivir como vive un rico. En estos tiempos, y quizas en todos, los ricos están sometidos a un conjunto de amenazas que la gente común, que vive al día, no tiene. Piensas que si fueras rico podrías caminar muy libremente por la calle? Crees que podrías invitar a tu casa a una persona que recién conoces y con la cual simpatizas? Podrías dejar que tus niños vayan a jugar a la plaza asi nomás? O que hagan amigos en algún lugar público?

Cuando uno empieza a hacer estas otras preguntas, la gente común ya comienza a dudar. Todo el mundo que han visto y disfrutado podría cambiar radicalmente de un día para otro. Todas las libertades que disfrutamos podrían revertirse. Y en ese momento, cuando lo piensan, ya la respuesta no es tan obvia.

En ese punto algunos expresan esa duda diciendo algo así como: Bueno, pero no tan tan rico que tenga que cuidarme de todo y de todos. Algo moderado. Lo suficiente para vivir bien.
O sea una riqueza modesta, toda una contradicción. Una riqueza modesta no es riqueza.

Pero luego aparece otro problema que complica las cosas una vez mas. Estoy seguro que mis amigos, que tienen mas o menos cincuenta años, en caso de volverse ricos a esa edad entrarían en pánico de perder esa riqueza. O sea, los atormenta el sentimiento de que si por alguna causa la perdieran, no tendrían ya tiempo de reconquistarla. Y comienza la ansiedad de la pérdida anticipada. Entonces aparece el estrés de pensar en como cuidar esa fortuna, en que invertirla, que cosas hacer para preservarla. Esto se agrava en nuestros países tan inestables.

Está de más mencionar que este estrés impide disfrutar de la riqueza. Y una riqueza que no se disfruta no sirve absolutamente para nada. Al contrario, provoca más problemas que los que resuelve.

Luego de leer hasta este punto coincidirán conmigo en que la respuesta obvia a la pregunta del título no es tan obvia. Todos tenemos, quien más quien menos, algunos reparos a la respuesta fácil. Y es por eso que quizás no sea exagerado pensar que la mayoría de las personas del común no quieren en realidad hacerse ricos verdaderamente, y por eso no lo logran nunca, aunque superficialmente creen que están buscándolo. Es decir, la inmensa mayoría cree que busca ser rico y no lo logra, cuando en realidad no lo quiere por que subconcientemente conoce los reparos. Y esto conspira decididamente contra sus posibilidades de lograrlo.

Por todas estas cosas es que la primera pregunta que uno debe hacerse al comenzar el camino hacia la riqueza es: Realmente quiero ser rico? Y meditar muy profundamente la respuesta. Si las dudas persisten, al menos sabremos íntimamente por qué nunca lo lograremos. Así podríamos dedicar nuestros esfuerzos a otras cosas, como las tareas comunitarias o el arte, cosas que nos den otro tipo de satisfacción.

Solo si la respuesta es positiva, después de meditarlo profundamente, o logramos espantar nuestras dudas y estar absolutamente seguros de quererlo, tendremos el camino allanado para seguir los pasos de Wattles. Y ahí la riqueza vendrá, lo puedo asegurar.