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Un aspecto que el mismo Wattles insiste en mencionar repetidamente es la necesidad de tener una voluntad de hierro para hacerse rico. No es una tarea fácil, no es un mecanismo que puede operarse en “piloto automático”. Nada de lo que realmente vale en esta vida se consigue sin esfuerzo. Veamos por qué.

La Ciencia de Hacerse Rico está basada en el mecanismo por el cual nosotros, y la sustancia amorfa antes que nosotros, podemos crear a voluntad con la fijación de un pensamiento, unido esencialmente a un propósito, a una decisión de crear. A esto se debe agregar la fe y el agradecimiento permanente, que son los lazos que nos vinculan a la creación permanente que es el universo.

El propósito significa voluntad de crear. Pero aquello que va a ser creado por nosotros lo será rápidamente cuanto más claro tengamos la visión de lo que queremos. Si nuestras ideas son difusas, si sabemos lo que queremos pero no lo podemos definir claramente, no lo podemos ver en nuestro interior, la sustancia inteligente no tendrá como saber lo que debe crear para nosotros. Si apenas tenemos un vago dibujo “en borrador” de las cosas que deseamos poseer, o una vaga definición de lo que queremos ser, lo mas probable es que no ocurra nada de ello.

Por eso Wattles insiste una y otra vez en que la rapidez con que obtengamos riqueza y el tamaño de la fortuna que obtengamos está directamente relacionado con la claridad de nuestra visión. Y con lo fuerte de nuestro propósito también. Pero es imperioso e imprescindible que generemos una imagen mental lo más definida posible de aquello que anhelamos o deseamos poseer. Que veamos sus detalles, que sepamos como será hasta en lo mínimo, que podamos crear una descripción visual tan precisa que hasta podríamos “tocarla” y sentirla de tan definida que está dentro nuestro. Ese es el secreto, muchas veces menospreciado, de la creación. Secreto que como tantos nos fue revelado por primera vez por Wallace Wattles.