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La sustancia amorfa, la que todo lo llena en el universo, y que es tan inteligente como para crear mundos desde la nada, con su solo pensamiento, contiene a su vez todos nuestros pensamientos. Al menos aquellos que han sido generados con una firme voluntad y un claro propósito. Esta es la ley que gobierna el universo y permite que las cosas se creen y el hombre gobierne su destino.

De esta forma, mentes entrenadas en entrar en contacto con la sustancia, podrían perfectamente recibir nuestros pensamientos y decodificarlos. Al fin y al cabo, estamos todos unidos en un mismo ámbito creador y completamente poderoso.

Es claro que este mecanismo requiere entrenamiento y una voluntad férrea para llevarlo a cabo. Como se nos indica una y otra vez en La Ciencia de Hacerse Rico, el contacto y el gobierno de la sustancia se realizan aplicando los principios de claridad, propósito, fe y agradecimiento. Estas son, pues, cualidades necesarias para poder entrar en contacto con la sustancia.

Pero la buena noticia es que es posible. Creo que con el advenimiento de generaciones más y más entrenadas, mas y mas libres de pensamiento y sin preconceptos, podremos en un futuro cercano hacer este tipo de cosas y muchas otras más.