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No me canso de escribir y escribir acerca del miedo, su relación con la fe, y su paraguas que es el agradecimiento. A veces los seguidores de este blog pueden sentirse abrumados por la insistencia con estos temas. Algunos me dirán que quiero usar estas páginas para quitar mis propios miedos, y quizás sea asi. Por qué no?

Hoy quiero proponerles un experimento sencillo. Piensen en algo que desean profundamente que ocurra, algo que está dentro de sus sueños, pero que no es tan grande como un millón de dólares o algo que la sustancia demoraría meses en formar para ustedes. Algo que es muy deseado pero pudiera materializarse pronto, digamos en un par de semanas o un mes, o algo así. Piensen detenidamente en sus detalles. Imaginen lo que pasaría cuando ocurra. Tenganlo claro.

Luego de eso, el paso más difícil. Abandonen la idea por que YA ocurrió. O sea, piensen que ya ocurrió, que pasó en otro lugar del mundo o en otro planeta y está viniendo hacia ustedes. Imaginen que ya pasó en otro estado o en otra ciudad, y simplemente se está trasladando, y que demorará un tiempo en llegar. Ahora sienten que ya no lo desean, por que ya les está ocurriendo en algún lado, solo falta que llegue aquí, donde están. Abandonen detenidamente y con determinación la idea de que lo desean, por que ya lo tienen, y nadie desea algo que ya tiene. Más vale, piensen que ya desean el paso siguiente.

Este experimento no me ha fallado nunca, y siempre he visto, a las pocas horas de hacer el ejercicio, como pequeñas cosas se van encadenando para dar por resultado lo que yo quiero. Parecería magia, si uno no hubiera leído y creído en la Ciencia de Hacerse Rico de Wallace Wattles. El lo dijo todo. No hace falta más que ponerlo en práctica.

Luego me avisan…