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Vaya que salió largo el título. Pero es la frase que se me ocurre luego de releer por vez número doscientos el capítulo 8 de La Ciencia de Hacerse Rico: Pensando en la forma correcta.

Al comienzo de ese capítulo Wattles dice una verdad de perogrullo, algo tan simple que cualquier niño podría entenderlo. como conseguir algo que no sabemos que es. Primero dice que todos queremos mas o menos las mismas cosas, y luego puntualiza cómo esas cosas son cosas vagas. Todos queremos bienestar, todos queremos calidad de vida, todos queremos viajar, vivir placenteramente, etc etc. Por lo tanto es inútil centrar nuestro pensamiento y nuestro deseo en esas cosas vagas: nunca lo lograremos.

Al pensar debemos ser específicos. Si bien todos queremos mas o menos las mismas cosas, esas cosas se expresarán en cada uno de nosotros de forma diferente. Por ejemplo, de todas las personas que desean conocer el mundo, muchas prefieren el oriente, sin embargo a mi no me atrae. Prefiero más conocer Europa. DIcho sea de paso, mi amigo A progreso mucho con aquello de definir precisamente las cosas que desea. Es un maestro en el arte de definir sus deseos, a tal punto que la sustancia lo acompaña en forma permanente.

En mi caso, y voy a trasgredir la costumbre de no hablar de mis cosas personales, yo fui un poco más práctico que el mensaje general de Wallace Wattles, algo que él quizás no dijo por no tener necesidad de hacerlo. Supo que lo entenderíamos. En mi caso, decía, yo fije mi meta y luego dí un paso más y fijé mis etapas. Dije “quiero llegar alla”. Y luego dije “y voy a llegar por acá”. Y asi fijé dos o tres etapas.

Saben que paso? Que ya voy por la segunda. La primera y la segunda se cumplieron exactamente como lo predije. Algunas personas muy cercanas saben perfectamente que cuando tracé el plan, yo no tenía ni la más remota posibilidad de acceder a la primera etapa. Pero milagrosamente ella vino a mí. Y se cumplió. Luego seguí con la segunda, y también se cumplió. Y asi mi fe se fue reforzando día tras día, en una espiral de felicidad que no puedo describir.

Amigos, La Ciencia de Hacerse Rico es la más poderosa herramienta que tenemos los mortales para emular a dios, a ese dios que somos nosotros mismos. Y creanme que funciona como un perfecto reloj suizo.