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Las personas somos inestables por naturaleza, un día creemos en una cosa y al día siguiente la abandonamos. Pero qué sucede en el universo cuando nuestra fe se apaga o se diluye? Acaso las cosas que estaban caminando hacia nosotros desaparecen? La sustancia o dios dejan de escucharnos? Como se ve desde el todo una fe que desaparece?

A veces nos dejamos llevar por el desánimo. Es claro para mí que nadie dice que tengamos que estar siempre de buen humor, optimistas y pletóricos de confianza en nuestra fuerza espiritual. Nadie nos obliga a eso. El universo es libre por definición y nuestro espíritu muchas veces vaga en zonas oscuras que lo deprimen.

Pero en esos momentos debemos sobreponernos y actuar. La mejor manera de eliminar el desánimo es actuar, por que en el hacer desaparece todo nuestro malestar espiritual y se lo lleva el viento que producimos al hacer algo. Ahí renace nuestra confianza en nosotros mismos.

Si dejamos que nuestra fe se diluya por mucho tiempo, las cosas que deseamos se detendrán en un punto y nunca llegarán a nosotros. Y cada uno de nosotros lo ha visto. Quien no ha tenido la sensación alguna vez de que “esto me debió haber sucedido hace N años”? Eso ocurre porque nuestra fe se diluyó en un momento y luego, cuando la recuperamos enfocada en otra cosa, terminó de llegar lo que deseabamos entonces y que ahora quizas no podemos aprovechar.

Nadie nos obliga a ser optimistas. Pero debemos serlo de manera constante y perseverante. Y cuando dudamos, actuar!