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La sustancia amorfa e inteligente lo cubre todo, llena todos los intersticios del universo, PORQUE es anterior a este, es su origen y su destino permanente. La Creación, ya sea que creas en el Génesis o en el Big Bang, es producto de un pensamiento impregnado en la sustancia. Dios, o como quieras llamarlo, creó el universo imprimiendo un pensamiento en la sustancia. De esa manera nos dio, a nosotros y quien sabe a cuantas especies más, la posibilidad de seguir haciéndolo. Hay acaso una imagen más bella que esa para representar la creación de todas las cosas?

Y el proceso sigue. Cada uno de nosotros que desea, sueña y piensa como un niño, crea permanentemente en la sustancia millones de cosas muchas de las cuales nunca llegan a materializarse, ya sea por falta de fe o por falta de constancia, que es casi lo mismo.

Y ahí toman sentido las ancestrales características de la creación en cualquier religión de las que perviven en el mundo. Acaso no es ese el motivo de la frase “hechos a Su imagen y semejanza”. Vivimos haciendo lo que él hizo, pero la mayoría de las veces sin darnos cuenta.

“Hágase la luz” es un perfecto ejemplo de algo imaginado y plasmado en base al pensamiento. La propia frase indica que la orden es dada DESPUES de haber imaginado QUE cosa era la luz.