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A la experiencia que relato en la sección Experiencias, habría que agregar para que se entienda, el hecho de que siempre he experimentado fenómenos relacionados con La Ciencia de Hacerse Rico que no tienen necesariamente que ver con el hecho de acumular riqueza. Ahora relataré otra experiencia que me pasó utilizando las herramientas que Wattles nos da como parte de su increíble legado.

Mientras estaba en México hciendo nada, a la espera de alguna buena noticia que encaminara mi vida laboral, leía y releía a Wallace Wattles. Mi mente fluía por todo su libro paradigmático y trataba de entender, más que sentir, lo que me decían esas pocas páginas magistralmente escritas.

Un día, como por ocurrencia de esas que no vienen de estar de vago, sino por inspiración fortuita ordenada por alguien, decidí comenzar este blog. Después de algunas vicisitudes que otro día relataré, me acoplé al servicio de WordPress y comencé a escribir reflexiones sobre que significaban para mí las enseñanzas del libro. Obviamente comenzaron a aparecer tímidamente los lectores, ya que el sistema de internet y los buscadores rastrearon mis escritos y encontraron material digno de ser presentado a sus navegadores según sus particulares criterios. Decidí que no haría publicidad del blog ni admitiría publicidad externa.

Así, en relativamente poco tiempo, este blog llegó a tener la modesta suma de 30 o 40 lectores diarios. Nada lujoso, pero para mí, sin promoción y sin invertir más que mi tiempo, era una gigantesca cifra de personas interesadas en lo que yo pudiera decir, o más modestamente, en el tema que tocaba. Así aparecieron en mi vida, también, algunos entrañables amigos.

Un día, medio cansado de ver que no había demasiados comentarios en el blog, como si escribiera para mí solo, decidí que debía impulsar que vinieran más visitantes. Pero en lugar de salir a comprar publicidad, puse en práctica las enseñanzas de Wattles. Me concentré en visualizar y desear y agradecer la mayor concurrencia que seguramente llegaría.

Al día siguiente de comenzar con esta práctica, las visitas al blog comenzaron a aumentar rápidamente. Al día siguiente fueron cien, al día después doscientas, y en menos de diez días estabamos en mil visitas diarias, muchos comentarios, mucha gente agradeciendo, pidiendonos consejos o ayuda, y otra muy poca criticándonos o mofándose. El crecimiento fue explosivo, la cantidad de gente que llega sigue aumentando cada día. Imaginarse mil personas por día, mas de trescientas mil al año, es algo mágico para mí, sin hacer publicidad, no intercambio de banners, ni siquiera adwords.

Esta es otra de las sombrosas experiencias que me ha traído la genial ciencia de hacerse rico, que como se puede ver no sirve solamente para hacerse rico.