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Mucho hemos escrito aquí sobre las formas de adivinar el futuro. Hay personas que pueden y personas que no. Es tan simple como que hay personas y personas. Las que no pueden es por que no lo han intentado simplemente. Y les dejo una historia real.

Una amiga que visita siempre este blog comenzó a practicar las enseñanzas de La Ciencia de Hacerse Rico de Wallace Wattles. La llamaremos A. Pueden leer sus comentarios en diferentes páginas. Pues bien, sin muchos detalles, podemos decir que en los mismos días que empezó a sentir que algo estaba cambiando, adivinó su futuro. En los mismos días que la Ciencia de Wattles comenzó a crecer en su mente, tuvo una percepción que solamente un adivino podría tener. Si existieran los adivinos, claro…

Un día despertó y supo, sí supo, que ese día algo iba a cambiar en su realidad laboral, que estaba siendo bombardeada por “decires y haceres” como ella misma relata en un comentario en este blog. Y efectivamente ese mismo día las cosas cambiaron, y cambiaron para mejor.

Eso es adivinación?. Perdónenme, pero no lo es. El futuro, como el pasado, son cosas dinámicas que las estamos cambiando permanentemente y torciendo a nuestro favor o en contra nuestro. Y no es por que el pasado o el futuro cambien, sino que dirigimos nuestra vida en el sentido de transitar por el pasado y por el futuro a nuestro favor, siempre que movemos la sustancia, la gran hacedora de todas las cosas.

Ojalá leamos más cosas de A. en los próximos días. Si su fe permanece aguerrida, seguramente nos sorprenderá positivamente.