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Varios lectores me han pedido ejemplos. Y tengo muchos, si bien en algunos casos no puedo profundizar por algunas cuestiones ciertamente sensibles o que van muy en contra de cierta privacidad que debo mantener aquí. Tengo dos artículos que estoy elaborando con mis ejemplos personales, y aunque un poco demorados, los terminaré en cualquier momento y los publicaré.Pero lo que los últimos comentarios parecen reclamar no son ejemplos, sino más bien una explicación de cómo funciona esto de pensar con el corazón, con el alma. Y he encontrado un concepto que define perfectamente el mecanismo por el cual se desatan los procesos de creación: el ansia.

Quizás pueda parecer un tanto confuso, por que esta palabra tiene una acepción positiva y una negativa. Recurriendo al diccionario encontramos como primera definición “Deseo intenso de hacer o conseguir una cosa”. Y como segunda definición “Sufrimiento y preocupación intensos provocados por un peligro o por una amenaza”. Apartemos definitivamente la segunda acepción y quedémonos con la primera: deseo intenso.

Es lo que mejor define lo que significa pensar con el pecho o pensar con el corazón. Espero que esto ayude a comprender de qué exactamente estamos hablando aquí.  En breve los ejemplos que me han pedido…

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