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Mientras almorzábamos, volví a preguntar sobre eso de no preocuparse por el dinero. Le dije que me parecía una idea muy buena, y que quería saber más como ella enfocaba el asunto. Me lo dijo así: “Yo nunca pienso en el dinero, pienso en las oportunidades de trabajar y de hacer negocios, y se que el dinero vendrá.” Me sentí un poco decepcionado, por que eran casi las mismas palabras que me había dicho otras veces.

Quise indagar más, para saber algún detalle extra, y estúpidamente puse un ejemplo. Claro, le dije, yo por ejemplo lo hice el otro día. Unos amigos necesitaban que los ayudara con un negocio, ayuda por la cual yo podría haber cobrado muchos billetes. Pero no, lo hice gratis. Se que en algún momento seré recompensado.

Me miró con el ceño fruncido, con una expresión entre enojo y desolación profunda. “Gratis?. Y por qué gratis?.” Me sorprendió su reacción. No sabía que decir. “Yo nunca hago nada gratis. Quizás no lo cobre en dinero, pero lo cobro.” Yo seguí mudo, sin saber que hacer. “Puedes dar una limosna a un indigente. Puedes ayudar en la iglesia con dinero. Pero si regalas tu trabajo o tu prestigio a quien no necesita que sea un regalo, que harás para crecer?:”

“Yo no regalo nada, y menos esperando compensación mañana. El mañana nunca llega, siempre algo pasará, nunca serás recompensado.”

Lo dejo a los comentarios de los lectores.