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Ermengol ha escrito este comentario, que lo transcribo porque pienso que es muy sano, pero mi visión de lo que decía Michelle es muy controversial:

Dice Ermengol: Aquí Michelle se equivoca.  Creo que aunque no te cobres un favor en ése momento, ya habrá otro momento en que la persona a la que has ayudado, te ayudará a ti… en alguna cosa que ahora no puedes ni imaginar.Creo que ayudando a tus amigos con desapego, te cobraste ya una lección que es la entrega en si. Quizás tenías que experimentar esta entrega porque irá ligada a un futuro proyecto tuyo. Por no decir que este blog que has creado ya es en sí, una muestra de entrega.Michelle dice que se lo cobraría aunque no fuera en dinero… Sin ánimo de faltar el respeto, pero habiendo leído la historia de esta muchacha, entiendo que es una persona que sale de una situación difícil, y está en una carrera hacia adelante… en cierta manera está pensando en ella y en su família para salir de la pobreza por esto ve la entrega como inconcebible ahora mismo. Lo digo por ahora que necesita ese empuje hacia adelante.Creo que Michelle se equivoca o quizás no ha leído el libro de Wattles. Ha acertado por instinto el hecho de “ponerse delante del dinero”, pero por el resto (la filosofía) creo que no del todo.La entrega y el desapego al resultado son virtudes y lecciones que algunos de nosotros tenemos que pasar para llegar a ser ricos.

Creo que es Ermengol el que quizás no llega a ver la diferencia, o la ve donde no está. Lo que Michelle dice no es abandonar la generosidad como valor o volverse egoísta o ir hacia un mercantilismo rabioso. Lo que ella está diciendo es que hay que dar sin esperar, o no dar. “Puedes dar limosna a un indigente…o ayudar a la iglesia…”. Pero si das, no debes esperar retorno, no considerarías la posibilidad de que el indigente te retorne un favor o tu dinero en todo caso.

En el ejemplo que yo le mencioné a ella, que de ahí parte todo, yo había hecho un favor esperando una recompensa futura, cuando en realidad mis amigos no lo necesitaban gratis, es decir podían pagar por mi trabajo. Y más aún, darles algo a cambio de nada, obviamente termina disminuyendo la cualidad (no calidad) de mi trabajo. Lo bastardea.

Conozco países, y no lo mencionaré para no ofender a ningún lector, donde existe inclusive una especie de corrupción asociada a esto, o generada por este comportamiento. En dicho país, las personas se precian de que no existen los grados de corrupción que existen en la mayoría de los países de Sudamérica. Se precian de tener una sociedad honesta.

Sin embargo, cuando me tocó vivir un par de años ahí, fui informado de que existe un gran intercambio de favores entre los negocios, por ejemplo. O sea, no te cobra una “coima” (palabra quechua) el comprador que te adjudica un contrato, sino que le debes un favor. Y lo dicen abiertamente, aunque siempre en voz baja, porque toda la sociedad se maneja así. A mi me parece que ello es tan corrupto como si te cobraran una coima o comisión por darte un contrato. Solo que no pagas en dinero, pero quedas obligado a retribuir el favor tarde o temprano.

Esas obligaciones son las que molestan a Michelle, sobre todo recordando de donde viene. Por ello, si bien acepto y entiendo la posición de Ermengol, sería bueno que fuéramos hacia una sociedad más sana. Creo que he cometido un error con mis amigos, y no lo volveré a repetir.