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Dentro de las muchas herramientas que Wattles afianza para modificar nuestra realidad, una de las más importantes es el poder de la palabra. Pero hoy quiero presentarles un caso, que no es muy conocido por el público en general, y habitualmente negado por muchos por parecer cosa de fantasía. Yo lo utilizo o lo aplico, y me da buen resultado, al menos eso siento.

En 1910 el Doctor Emile Coué, francés, abrió una clínica en Nancy, Francia. Esa institución tenía algunas particularidades, quizás la más notoria era que la clínica era absolutamente gratuita. Si, como lo oyen, gratuita. La otra particularidad era que el Dr. Coué decía que él no curaba a nadie, sino que les enseñaba a curarse a sí mismos. Quizás eso les suene a Wallace Wattles, no?

El método que empleaba el Dr. Coué era un tanto original: Les hacia repetir una frase, con cierta periodicidad: “Cada día, en todo sentido, estoy mejor, mejor y mejor.” Solamente eso, además de sus habituales medicamentos y tratamientos, que no se reemplazan por la frase. Ojo.

Pero la frase, repetida y repensada una y otra vez, producía mejoras significativas en los pacientes, haciendo que reaccionaran mucho mejor a los tratamientos habituales. La modificación de la realidad que realiza la verbalización, aunque sea mental, de ese sentimiento positivo, es solo comparable a la magia de los antiguos magos o hechiceros.

Y no es que estemos propugnando la magia o la hechicería. El sistema físico humano está íntimamente ligado a la mente del propio ser humano. Eso lo sabemos todos. Todos hemos conocido, directa o indirectamente, personas que sobrellevan su vida con una altísima calidad mientras su mente se encuentra limpia y su subconciente entero, vital y positivo. Pero cuando ocurre algún suceso que por lejano que parezca, golpea esa mente y la hace dudar de su poder, todo el sistema físico se viene abajo, aparecen achaques inusitados, enfermedades progresivas que evolucionan mucho más rápido de lo habitual, etc etc. El deterioro puede volverse mortal.

Por eso, la aplicación de este principio a la inversa, es decir, curarse en salud, puede resultar tan positivo para el sistema inmune. Cada día, en todo sentido, estoy mejor, mejor y mejor. Cada día, en todo sentido, estoy mejor, mejor y mejor. Cada día, en todo sentido, estoy mejor, mejor y mejor.

Es un ejercicio simple. Es un ejercicio que vale la pena.