Etiquetas

, , , , , , ,


A todos nos pasa en algún momento: estamos tan preocupados por sobrevivir en este mundo y dentro de estas sociedades competitivas, variables, inestables, que apenas logramos cierta estabilidad, aunque sea precaria, no la queremos cambiar. Abrir el periódico y enterarse de las crisis económicas globales y sus contagios, hacen que nos preguntemos cuándo nos tocará a nosotros, a nuestra endeble y precaria situación de equilibrio.

Aquellos que tenemos la suerte de tener un trabajo, que nos guste, y que sea muy bien remunerado, temblamos ante la posibilidad de que desaparezca un día y sucumbamos a la nada. Inclusive si no es el trabajo deseado, pero nos da para comer y mantener a nuestra familia, con mas razón nos aferramos a él.

Esta realidad no tiene nada de malo. Todos deseamos en el fondo cierta seguridad, aunque ya sabemos por la historia del mundo, que la seguridad total y absoluta no existe.

El único elemento perjudicial para nosotros mismos en la búsqueda de la seguridad, es que dejamos de soñar. Dejamos de imaginarnos un mundo más bello para nosotros, abandonamos los sueños de cumplir nuestros deseos, y nos hacemos conformistas, nos convencemos de que esos sueños que tuvimos alguna vez, son imposibles.

Ahí es donde viene Wattles al rescate. Pero lo consideramos demasiado lindo para ser cierto. Es tal la fuerza de la costumbre, que dejamos de lado el deseo o la ambición, para conformarnos en lo que somos, lo que tenemos, y acaso progresar un poquito, tan poco que la realidad no se dé cuenta. No sea cosa que desafiemos a nuestra suerte.

El mundo deseado, el ideal, las cosas que deseábamos tener, las cosas que deseábamos hacer, todo ello, donde ha quedado? en el baúl de los recuerdos?

Wattles es un impulso para volver a soñar, para no abandonar el futuro ideal que  pretendíamos para nosotros y para nuestros hijos. Nos impulsa a creer constantemente que se puede, y que se debe soñar. Que no debemos conformarnos con nuestra suerte, sino empujar nuestra vida con más y mejores sueños.

Muchas veces fracasamos en lograr lo que soñamos, por que simplemente dejamos de soñarlo.