Etiquetas

, , , , , ,


Es bien sabido por aquellos que alguna vez han tenido contacto con el libro de Wattles, que uno de los condicionamientos para poner en práctica la materialización de nuestras visiones es que éstas no dañen a otros, o no pretendan condicionar la voluntad de otros. Todos tenemos el libre albedrío y nadie puede ser obligado a hacer lo que no quiere más allá de su voluntad. Pero, de dónde viene este requisito que Wattles lo deja muy bien sentado?

Esta pregunta me rondó durante muchos meses en la cabeza. Acaso el Universo es moral? Existe en la sustancia misteriosa que impregna todo algún sentido de la moralidad humana? Esto también nos llevaría a la conclusión de que el Universo fue construído por y para el hombre, siendo así completamente antropocéntrico. Es esto posible?

O será que simplemente Wattles puso esa condición  para que sus enseñanzas y herramientas no fueran usadas para propósitos desleales o ilegales o reñidos con la moral humana?

Lamento desilusionarlos pero tengo que decir que no tengo la respuesta. Algo dentro nuestro nos dice que esa condición que pone el autor está bien puesta, pero no acabamos de entender por qué. Al menos yo no lo entiendo. Habiendo estudiado ciencias, uno se convence de que la moral es un conjunto de convenciones completamente artificiales que los humanos adoptamos para poder vivir juntos y amontonados, en realidad, y no destruirnos a nosotros mismos en el proceso. La moral no está en las cosas, en la física. Estará acaso en la sustancia oscura y misteriosa que inunda todo el Universo? Acaso esa sustancia es Dios? Esto asumiendo que Dios sí tiene un conjunto de valores de lo que es el bien y lo que es el mal, como todas las religiones humanas lo creen.

En fin, me gustaría pedir a los lectores que dejen sus ideas sobre este tema, pero tengo cierta aprensión a que esto se transforme en una polémica. En todo caso creo que el dilema de la moral “física” de Wattles no tiene una solución a la vista. O será que no he entendido bien el mensaje? mejor me voy a buscar el libro y a releerlo por millonésima vez.