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Se me ha ocurrido una idea disparatada, pero generalmente tiendo a creer que mi concepto de que algo es disparatado o sin sentido no concuerda con la mayoría de los mortales, por tanto voy a exponerlo a ver que opinan los lectores. Quizás abuso del hecho de que los lectores de este blog son muy educados y pacientes, y no suelen ser agresivos u ofensivos en sus comentarios. Hay alguna excepción, pero es muy menor. Esa paciencia y educación es lo que me garantiza que no me ofenderán.

Se trata de lo siguiente: en este blog tenemos muchos seguidores, ya sea por el feed RSS o por correo electrónico. Incluso mucha gente que entra al blog todos los dias para enterarse de las novedades. Supongamos que son unos mil usuarios por día, de los cuales unos quinientos son asiduos visitantes, ya sea todos los días o dos o tres veces por semana.

Puedo asumir, sin temor a equivocarme, que el 95 o 99 % de estas quinientas personas que nos siguen habitualmente, son “creyentes” de las teorías y técnicas de Wattles o al menos las consideran altamente valederas. De lo contrario, no vendrían a este blog con asiduidad y algunos de ellos durante años. (este año cumpliremos cinco años en el aire)

Me pregunto qué pasaría, o qué nos pasaría, si esas quinientas personas dedicaran un momento del día, un deseo, una visión o un pensamiento, a desear lo mejor a cada una de esas otras 499 personas. Es decir, un grupo “sincronizado” en desear lo mejor para esas mismas quinientas personas, incluida cada una de ellas.

Sería posible suponer, pregunto, que la vida de esas quinientas personas mejoraría, aunque sea solo sutílmente? Podría ser posible que nos sintiéramos cada uno de nosotros más respaldados por los pensamientos positivos de esas otras quinientas mentes pensándonos aunque no nos conozcamos ni físicamente ni siquiera por fotos?. Obviamente no intentaríamos hacer una cofradía ni una secta secreta, sino simplemente, en el momento de reflexión sobre nuestros deseos, expectativas y buenas ideas que lanzamos a la sustancia del universo, incluir un pensamiento de deseo positivo y afirmativo sobre los deseos de las otras personas que están en este grupo.

Creo que es un experimento colectivo que, no por disparatado, dejaría de valer la pena intentarlo.

Yo, al menos, ya he comenzado.