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Hay algunos “maestros” en el arte de dominar la mente, que nos dicen que debemos tener cuidado con lo que pensamos porque los pensamientos destructivos o negativos hacia nosotros mismos podrían dañarnos. No creo en eso, francamente. Quieren indicar que la mente es tan poderosa, que el solo pensamiento generado aleatoriamente, puede transformarse en un boomerang que lastimará al portador de ese pensamiento. Nada más alejado de la realidad, para mí, que esta superstición.

En primer lugar, un pensamiento sin intención es absolutamente nada. La mente debe no solamente pensar e imaginar algo para lograrlo, sino que debe colocarle intención, agregarle el propósito. Logramos lo que deseamos, no lo que logra nuestra mente pensando al azar.

Por otra parte, es claro, leyendo a Wattles, que un componente esencial, básico e imprescindible para lograr lo que anhelamos, es la gratitud. Gratitud hacia la sustancia (otros lo llamarán Dios) que genera todo lo que se impregna convenientemente en ella. Lo que el libro del Sr. Wattles nos dice es que es primordial que seamos agradecidos. De esta forma, sin la voluntad conciente, la mente no puede generar nada ni atraer nada.

Es sabido que muchas religiones, incluida la desviada religión católica, necesitan imponer miedo en algún punto de su discurso. El miedo es una forma poderosa para controlar, porque paraliza. Entonces, creo que muchos de estos gurús utilizan el poder inmensurable de la mente humana para intentar atemorizar a sus seguidores con el hecho de que debemos cuidar celosamente lo que pensamos. Tarea difícil si las hay… La mente es un caballo desbocado que muchas veces enloquece e imagina mundos, desgracias o pasiones infinitas, guiándose solamente, quizás, por una comida demasiado abundante o pesada.

Estas ideas me hicieron volver una vez más al libro. Volví a leer el capítulo 7 dedicado a La Gratitud. Una vez más me pareció asombrosamente claro. Acaso, cuántas veces al día damos gracias por las cosas buenas que nos pasan? Cuantas veces por día agradecemos aún las cosas no tan buenas porque nos enseñan a corregir el camino? Cuántas veces nos ponemos a pensar en que nuestra vida, al menos hasta hoy, podría haber sido mucho peor y damos gracias por ello?

Sin gratitud no hay poder. Sin gratitud nada de lo que deseemos lo podremos conseguir. La gratitud hacia lo supremo es el grado más alto de la humildad. Muchas veces no damos gracias porque no somos humildes. No terminamos de tomar conciencia, salvo casos especiales, de lo diminuto y de lo débiles que somos. Cualquier viento fuerte podría destruir nuestra vida en un segundo. Pero nos creemos fuertes, nos creemos un bastión, creemos que las cosas buenas que nos pasan son exclusivamente nuestro mérito, nos las hemos ganado en buena ley por las nuestras. Esa falta de humildad nos hace desagradecidos, que es lo mismo que decir ignorantes.

Pensemos. Agradezcamos más y lograremos más.

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