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Dias pasados escribi un post sobre el miedo, y prometí otro sobre como quitarlo. Me demoré mas de la cuenta en escribir este, ya que el tema del miedo me parece central en la forma de vivir de nosotros los humanos. Debería encontrar un método infalible para escapar de él. Eso sería la mayor revolución desde que Wallace Wattles escribió su famoso libro The Science of Getting Rich.
No creo haberlo logrado, pero sí puedo compartir una serie de pensamientos al respecto y reflexiones como para progresar en la materia. Mucho he meditado sobre el asunto y sobre como debía ser dicho método. Aqui van mis ideas, por si a alguien le sirven.

Cuando era pequeño y vivía con mis padres, me costaba mucho conciliar el sueño por las noches. No se si era por que tenía mucha energía o por que, pero pasaba largo rato acostado sin poder dormirme. Tendría seis o siete años y vivíamos en una casa con solo dos cuartos, en uno mi madre y mi padre y en el otro yo, solo y sin poder dormirme.

Todos sabemos que de noche los sentidos se agudizan. Así, yo en mi vigilia, creía escuchar ruidos desde la cocina o desde el patio. Y siempre invariablemente pensaba que era un ladron que entraba a la casa. Nunca se me ocurría un gato o un pájaro, siempre era un ladrón. Entonces, desde mi cama llamaba a mi padre y le preguntaba si habia escuchado ese ruido. Y mi padre me gritaba desde su cama: “es un gato!” o  “es el viento!”. Yo no creía su respuesta y seguía pensando que era un ladrón, rpigido de miedo en mi cama.

Esta historia se repetía noche tras noche. Yo muerto de miedo en mi cama pensando en un ladrón que pronto nos amenazaría con un revolver y mi padre buscando cada día una excusa distinta que pudiera ser convincente.

Hasta que un día, ya cansado de que se repitiera esta secuencia y de no poder dormir, ante mi pregunta mi padre se levantó de su cama, vino a mi cuarto y se sentó en mi cama con toda la paciencia y bondad de la que era capaz, y me dijo muy cariñosamente: “Crees que si fuera un ladrón lo escucharías hacer el más mínimo ruido?”

El argumento era tan simple y lógico que me dejó apabullado en un comienzo, para luego hacerme sentir tan tranquilo que nunca más volví a escuchar ruidos de noche a pesar de que me constara dormirme. El argumento de que si un ladrón es realmente un profesional y hace bien su trabajo, nadie se percataría hasta que no fuera demasiado tarde, me sonó tan racional y lógico que disipó todos mis miedos. Mi padre no decía que nunca fueran a entrar ladrones en mi casa, sino que yo no los escucharía hasta que los tuviera adelante. Para mi mente de seis años esto era lógica pura, brutal y sólida como una roca.

La moraleja es: como disipamos el miedo? con lógica pura, brutal y sólida como una roca. La realidad nos indica que lo único que nosotros creamos lo creamos con el pensamiento. Si luego lo volvemos objeto con nuestras manos es otra cosa, pero ya estaba creado. Es más, el pensamiento humano es la única cosa completamente original en el universo. Puedes imaginar un perro con dos colas o con cinco patas, o cosas que no existen. O formas que nadie creo nunca. O diseños que nunca se vieron.

Y la realidad nos indica que somos creadores cuando impregnamos el pensamiento en la sustancia amorfa. Si tenemos semejante poder de creación, no podemos tener miedo, dado que todo lo que querramos nos será dado. El poder de la creación ya ha quedado demostrado ampliamente en el libro de Wattles y en este blog, como cuando mencionamos el David de Michelangelo en otro post. Y ese poder de creación ejercitado en absoluta armonía con la naturaleza, con el todo, con dios, mediante la gratitud por las cosas que obtenemos y obtendremos, es el que nos vuelve únicos en el Universo.