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Pensar en hacerse rico, tener dinero, riquezas y hacer lo que uno quiere, normalmente conduce a la ansiedad. Es el nerviosismo previo a todo logro, y el apuro por volverlo realidad. Esa ansiedad es la que nos lleva a escudriñar cualquier enseñanza, venga desde donde provenga, que nos pueda guiar al logro de nuestros objetivos. Esa ansiedad es poderosa porque nos moviliza y nos hace actuar. Pero esa ansiedad es también la trampa que más consira para que logremos lo que deseamos.

Acaso has estado alguna vez verdaderamente tranquilo? Alguna vez te has sentido en paz? Si la respuesta fuera afirmativa, podría yo jurar que ya has logrado la riqueza y el bienestar que soñabas alguna vez. La mayoría de los mortales vive su vida ansiosamente, pasando por el trabajo, el amor y hasta por la diversión, nerviosamente apurado. Es la carrera por ser felices lo que más aleja la felicidad, lo que más conspira contra el bienestar. Debes bajarte de esa carrera si realmente quieres lograr tus objetivos. Debes dominar la paz en tu corazón a voluntad si es que alguna vez vas a ser feliz y dichoso.

Imagínate haber logrado todo lo que deseabas. Imagina que tienes el trabajo de tus sueños. O mejor, que no necesitas trabajar, o que lo haces solo cuando quieres o estás aburrido de estar sin hacer nada. Imagínalo una y otra vez. Relájate. Baja tus pulsaciones al ritmo de la vida allá lejos, en la playa o en un atardecer apacible en las montañas.

Ya estás llegando.

Si puedes controlar tu ser, tus emociones y tus nervios hasta hacerlos desaparecer a todos, incluidas las emociones, puedes bajar al ritmo de los que realmente tienen todo. Ese es el comienzo de la verdadera carrera por ser dueño de tu futuro. Aléjate de las pasiones que te obnubilan, y verás cómo esas pasiones comienzan a hacerse realidad. Es el comienzo de una nueva vida. Tu vida, la mejor de todas.