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Las personas dicen que prefieren trabajar para vivir que vivir para trabajar. Es un dicho muy corriente en los últimos tiempos, sobre todo a partir de que los trabajos se volvieron mas exigentes, aumentó el estress y se pusieron de moda los puestos de trabajo que deben cumplir ciertos resultados para mantenerse, de lo contrario son despedidos. Es el mal más común de las empresas modernas, y debemos reconocer que la mayoría de las personas corrientes trabajan para una empresa.

Todos vemos con mucho recelo y fuertes críticas esa cultura de exigencia despiadada y de resultados a toda costa. nos parece inhumano y vemos como se destruyen cada día muchas personas en esa carrera, incluyendo el deterioro de sus familias y sus relaciones por no poder compartir esa locura.

Por otro lado vemos como existen, al mismo tiempo, personas que se conforman con un puesto mal remunerado, pero estable y sin mucha exigencia. En todos lados, y no solamente en los trabajos estatales, existen personas que duran en sus puestos. Hacen su trabajo a desgano, con la excusa de que ganan poco, y lo que hacen termina siendo ineficiente, pobre y sin vuelo. Difícilmente alguien puede sentirse realizado poniendo un sello en un papel cada media hora y mirando el reloj cada cinco minutos.

También rechazamos a esas personas, porque las vemos conformándose con poco, dejando pasar el tiempo o desperdiciándolo directamente. Nos parecen personas sin metas, sin objetivos y, sobre todo, sin sueños.

Pero entonces, en qué quedamos? No nos gustan los que se matan trabajando ni los que se matan sin hacer nada.

Dejo abierta la pregunta para recibir comentarios. En otro artículo continuamos.