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Hace un tiempo que vengo notando un comportamiento nuevo en mi interior. Lo comento porque quizás a alguien le ocurra lo mismo, no necesariamente porque sea interesante. Los lectores dirán si alguien tuvo la misma experiencia.

Durante años he seguido a Wattles, lo cual me ha dado la posibilidad de disfrutar de muchas cosas que quizás, de otro modo, nunca hubiera llegado a tener o a vivir. Después de años, no me cuesta concentrarme y noto claramente cuando estoy fijo en una visión y cuando no. El deseo brota solo, así como el propósito.

Sin embargo, en los últimos tiempos he comenzado a notar que, cuando estoy seguro de conseguir algo, me inunda una paz interior absoluta. No necesariamente se da que lo que deseo sea algo demasiado importante para mí, quizás puede ser algo modesto o más pequeño inclusive. Pero la certeza de lograrlo hace avanzar una paz que me dice que todo está bien, que las cosas se han puesto en marcha en la dirección correcta.

Quizás sea un indicador, como digo, de que todo está bien. O quizás, sea simplemente que al tener la visión fija en algo que deseo, lo demás ya no importa. Es decir, o es consecuencia o es causa, no lo sé. Pero de algo estoy seguro: tiene que ver con la claridad de los pensamientos. Y de otra cosa también estoy seguro: cuando esa paz aparece, las cosas suceden indefectiblemente.