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“Pedir y se os dará”

San Mateo

Esta sentencia de S. Mateo en el Nuevo Testamento, la he leído con frecuencia en muchos escritos que hablan sobre la temática de la ley de la atracción. Basándose en esta sentencia, nos dicen que le pidamos a Dios o al universo lo que deseemos y que nos lo concederá. Por otro lado he leído que este consejo se dio a los pocos desarrollados, que lo que realmente dijo Jesús fue: “¿Por qué os preocupáis, si vuestro padre os dará lo que necesitéis? Confiad”. También hay otro consejo en el N.T. que dice: “Cuando pidáis, creed que ya lo habéis recibido”.

Yo quiero hablar sobre el tema de “Pedir y se os dará”, pues me gustaría conocer la opinión de vosotros sobre este consejo, y cuál es vuestra experiencia si lo habéis puesto en práctica. Para mí, teniendo en cuenta el tema que nos ocupa, que es el de manifestar nuestros deseos, este consejo, tal cual, no me resulta muy acertado. Al menos en mi caso no ha funcionado. Esto me ha obligado a replanteármelo y reflexionarlo, y lo que ha resultado de ello es lo que quiero comentar aquí.

Por lo que yo entiendo, pedir, choca frontalmente con la ley de correspondencia que dice: “lo semejante atrae a su semejante”. Cuando uno pide, está reconociendo que vive una carencia. (Antes de proseguir, quiero aclarar, que parto de la base de que la manera de cómo se nos ha enseñado a pedir, suele ser al estilo de los niños pequeños: dame, dame, dame, quiero, quiero, quiero). Pidiendo de esta forma, lo que se está haciendo es vibrar en la ausencia de lo deseado, y de paso reforzar esta programación de carencia. Esto es lo que se transmite a las fuerzas creadoras del universo, que son las encargadas de proveernos. Pedir, es sentir como verdadero la carencia, y el universo, que  trabaja con las vibraciones de la  esencia de la historia que creemos, lo que hace es enviarnos más situaciones que perpetúen este estado carencial.

Si una persona, porque así lo considera adecuado, decide pedir, no tendría que hacerlo al estilo de un pedigüeño, sino con la actitud del que pide lo que quiere cuando va, por ejemplo, a comprar algún artículo a un comercio, es decir, con total normalidad y seguridad. Luego, tendrá que tener presente que ha de asumir el compromiso de convertirse en la esencia de aquello que desea. No ha de pensar que con pedirlo y quedarse esperando con la esperanza de que llegará, será suficiente, como tampoco podrá seguir pensando y sintiendo lo mismo que había venido haciendo hasta el momento actual, que es justamente lo que ha desembocado la situación que quiere resolver. Esto último es el error que ha venido cometiendo durante siglos la humanidad (por supuesto, también me incluyo yo). Ha pedido, ha rezado, ha suplicado, etc., pero en ella, en su interior más íntimo, no ha cambiado absolutamente nada, y en consecuencia nada de lo que ha pedido ha recibido. Bueno, algo sí que ha recibido: frustración, que no es poco.

Posiblemente habrá personas que me podrán rebatir diciendo que han pedido y han recibido. De ser así, ya que cada persona es un mundo, me gustaría preguntarles, ¿qué sentían cuando pedían? ¿Cambiaron su actitud, sus pensamientos y sentimientos después de pedir? Podría ser muy interesante conocer estos testimonios, ya que todos aprendemos de todos.

Julia P.

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