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Había comentado en una nota anterior sobre el nuevo libro que nos llegó, Los Cuatro Acuerdos de Miguel Ruiz. He continuado con su lectura una y otra vez, y me animo a hacer ahora algunos comentarios superficiales para quien esté interesado en este tema. El libro puede ser descargado gratuitamente en nuestra página de Desacargas.

Lo que plantea Miguel Ruiz en el libro es similar a lo planteado en algunos pasajes de La Ciencia de Hacerse Rico de Wallace Wattles, aunque esa similitud no sea del todo evidente. Lo que para Wattles es la habilidad del ser humano de modificar la naturaleza a través de la modificación de una entidad existente e invisible, la sustancia presente en todos lados, para Ruiz es la posibilidad de la mente humana de salir de los condicionamientos culturales que arrastra. No es la misma cosa en los hechos físicos, pero eso posiblemente importe poco.

La realidad, según Ruiz, está moldeada por nuestra cultura. Existen, según él, acuerdos que se nos imponen cuando somos pequeños que condicionan toda nuestra vida futura. De esa forma, la cultura no es una construcción aleatoria sino una realidad uniforme que va transpasándose de generación en generación. El miedo, ese factor que tantas veces comentamos en estas notas, aglutina a todos para adoptar comportamietos que limitan las posibilidades de nuestra mente de progresar y elevarse. Ese miedo nos hace buscar una falsa protección en y contra la realidad que nos rodea, a través de acuerdos que primero nos son impuestos y luego terminamos adoptándolos para sentirnos seguros. Falsamente seguros en una real inseguridad total.

Siguiendo la base del libro, que es la introducción, podría decirse que el autor propone un esquema similar al de Wattles. La realidad sería que nuestra mente se encuentra de algún modo enferma por la cultura donde nacemos, formada por acuerdos tácitos que nos son impuestos cuando se nos educa, y que para sacar nuestra mente de esa trampa necesitamos plantearnos nuevos acuerdos. Es decir, es como si recibiéramos a la fuerza contratos culturales que, mientras no los cambiemos, harán nuestra vida cada vez más difícil. Y, por sobre todas las cosas, limitarán nuestra posibilidad de ver la realidad tal como es. En este sentido, a pesar de que el libro profundiza más en las causas que el libro de Wattles que se limita a darnos una receta sin preguntarse demasiado por el origen de las cosas, sin embargo la similitud se mantiene: para cambiar nuestra realidad primero debemos cambiar nuestra mente.

Para salir del estado en que nos encontramos deberíamos adoptar cuatro acuerdos nuevos y regirnos exclusivamente por ellos. En otra nota profundizaremos sobre estos acuerdos nuevos.