El poder del pensamiento


hombre-de-pensamiento-17520123EL PENSAMIENTO ES EL ÚNICO PODER QUE PUEDE PRODUCIR RIQUEZAS TANGIBLES de la sustancia amorfa.
La materia de la cual están hechas todas las cosas es una sustancia que  piensa, y un pensamiento de creación en esta sustancia produce la forma.
La sustancia original se mueve de acuerdo a los pensamientos; cada forma y proceso que vea en la naturaleza es la expresión visible de un pensamiento en la sustancia original. Cuando la materia amorfa piensa, ésta toma esa forma; cuando piensa en movimiento, ésta hace movimiento. Esa es la manera en que todas las cosas son creadas. Vivimos en un mundo pensado, el cual es parte de un universo pensado. El pensamiento de un universo en movimiento extendido por toda la sustancia amorfa y la materia pensante – moviéndose de acuerdo a ese pensamiento – toma la forma de los sistemas de planetas y mantiene esa forma. La sustancia pensante toma la forma del pensamiento propio y se mueve de acuerdo a ese pensamiento.
Tener la idea de un sistema circunvalar de soles y mundos, toma la forma de estos cuerpos y los mueve de acuerdo al pensamiento. Pensar en la creación de un árbol de roble que crece lentamente, hace que la materia se mueva apropiadamente y produzca el árbol, aunque se requieran siglos para hacer ese trabajo. Al crear, lo amorfo parece moverse de acuerdo a las líneas de movimiento que se han establecido. En otras palabras, el pensamiento de un árbol de roble no causa la formación instantánea de un árbol total mente formado, pero sí comienzan a moverse las fuerzas que generarán ese árbol a lo largo de líneas establecidas de crecimiento.
Cada pensamiento de formación, guardado en la sustancia pensante, causa la creación de la forma, pero siempre, o al menos generalmente, a lo largo de líneas de crecimiento y acción ya establecidas.
El pensamiento de una casa tiene cierta construcción, si ésta fuese impresa en la sustancia amorfa, no se causaría la formación instantánea de la casa, pero sí causaría el giro de fuerzas creativas que ya están trabajando en el mercado y el comercio dentro de canales, dando como resultado la rápida construcción de la casa. Y si no hubiese canales existentes a través de los cuales la energía creativa pudiese trabajar, entonces la casa sería formada directamente de la sustancia primitiva, sin esperar los lentos procesos del mundo orgánico e inorgánico.
Ningún pensamiento de formación puede ser impreso en la sustancia original sin causar la creación de la forma.
Una persona es un centro pensante y puede originar pensamiento. Todas las formas que una persona diseña con sus manos deben primero existir en su pensamiento. Él no puede moldear una cosa hasta que no la haya pensado.
Hasta ahora, la humanidad ha confinado sus esfuerzos al trabajo de sus manos, aplicando labor manual al mundo de formas y buscando cambiar o modificar aquellas que ya existen. La humanidad nunca ha pensado en tratar de causar la creación de nuevas formas al imprimir el pensamiento en la sustancia amorfa.
Cuando una persona tiene un pensamiento de creación, ésta toma el material de las formas de la naturaleza y hace una imagen de la forma que está en su mente. La gente ha hecho, hasta ahora, poco o ningún esfuerzo en cooperar con la inteligencia amorfa – para trabajar “con el Padre”. El individuo no ha soñado que él puede “hacer lo que él ve al Padre haciendo”. Un individuo re-moldea y modifica las formas existentes con el trabajo manual y no le ha dado importancia a la pregunta de que si él puede producir cosas de la sustancia amorfa al comunicar sus pensamientos a ésta.
Proponemos probar que él puede hacer eso – probar que cualquier hombre o mujer puede hacerlo – y mostrarle cómo. En cuanto a nuestro primer paso, debemos fijar tres proposiciones fundamentales.
Primera, sostenemos que hay una materia o sustancia amorfa original de la cual se hacen todas las cosas. Todos los muchos elementos similares no son más que presentaciones diferentes de un elemento. Todas las formas encontradas en la naturaleza orgánica e inorgánica no son más que formas diferentes hechas de la misma materia. Y esta materia es materia pensante – un pensamiento guardado en ella produce la forma del pensamiento. El pensamiento, en la sustancia pensante, produce formas. Un humano es un centro pensante, capaz de pensamiento original. Si una persona puede comunicar su pensamiento a la sustancia pensante original, puede causar la creación o formación del objeto en el  que pensaba. Para resumir esto:
Hay una materia pensante de la cual todas las cosas se hacen y la cual, en  su estado original, impregna, penetra y llena los intersticios del universo.
Un pensamiento en esta sustancia produce el objeto que es imaginado por el pensamiento.
Una persona puede formar cosas en su pensamiento y, al imprimir su  pensamiento en la sustancia amorfa, puede causar el objeto que pensaba crear.
Se preguntarán si puedo probar estas afirmaciones y sin ahondar en detalles, respondo que sí puedo, con la lógica y la experiencia.
Para razonar desde el fenómeno de la creación y el pensamiento, llego a la sustancia pensante original y única; y para razonar desde esta sustancia, llego al poder personal de causar la formación del objeto en que se estaba pensando.
Y derivado del experimento, encuentro verdadero el razonamiento. Esta es mi prueba irrefutable.
Si la persona que lee este libro se vuelve rica al hacer lo que se le pide hacer, es evidencia de apoyo de mi argumento; pero si cada persona que haga lo que se le pide hacer para enriquecerse, es prueba positiva hasta que alguien vaya a través del proceso y fracase. La teoría es verídica hasta que el proceso falle y este proceso no fallará para todos aquellos que hagan exactamente lo que este libro les pide hacer para enriquecerse.
He dicho que la gente se vuelve rica al hacer las cosas de la manera correcta y para hacerlo, la gente debe volverse capaz de pensar de la manera correcta.
La forma en que una persona hace las cosas es el resultado directo de la forma en que piensa a cerca de las mismas.
Para hacer las cosas en la forma en que usted quiere hacerlas, aprenderá a adquirir la habilidad de pensar en la forma en que usted quiere pensar. Este es el primer paso para volverse rico.
Y pensar lo que usted quiere pensar es pensar VERDADERAMENTE, sin importar las apariencias.
Cada individuo tiene el poder natural e inherente de pensar lo que quiere pensar, pero se requiere mucho más esfuerzo hacerlo así, que lo que se requiere al pensar cuando se es sugestionado por las apariencias. Pensar de acuerdo a las apariencias es fácil; pensar en forma verdadera a pesar de las apariencias es laborioso y requiere de la utilización de más energía que en cualquier otro trabajo que hagamos.
No hay labor que haga desistir más a la gente que la del pensamiento consecutivo y sostenido. Es el trabajo más difícil del mundo. Es especialmente cierto cuando la verdad es contraria a las apariencias. Cada apariencia en el mundo visible tiende a producir una forma correspondiente en la mente que la observa y esto puede ser prevenido solamente al mantener el pensamiento de la VERDAD.
Mirar las apariencias de la pobreza producirá formas correspondientes en su propia mente a menos que usted se mantenga aferrado a la verdad de que no existe pobreza; sólo hay abundancia.
Pensar en salud cuando se está rodeado de enfermedad o pensar en riqueza cuando se está en el medio de las apariencias de pobreza requiere poder, pero cualquiera que adquiera este poder se vuelve una mente maestra. Esa persona puede conquistar el destino y puede hacer lo que quiera.
Este poder puede ser solamente adquirido al aferrarse al hecho básico que está detrás de todas las apariencias, y ese hecho es que hay una sola sustancia creadora de la cual y por la cual todas las cosas están hechas.
Luego tenemos que aferrarnos a la verdad de que cada pensamiento guardado en esta sustancia se vuelve una forma y que el hombre puede así  impregnar sus pensamientos en ésta para hacerlos forma y hacerlos visibles.
Cuando nos damos cuenta de esto, desechamos todas nuestras dudas y miedos, porque sabemos que podemos crear lo que queramos, podemos tener lo que queramos tener y podemos ser lo que queramos ser. Como primer paso para enriquecernos, debemos creer las tres afirmaciones fundamentales previamente  enunciadas en este capítulo; y para enfatizarlas, las repito de nuevo:
Hay una materia pensante de la cual todas las cosas se hacen y la cual, en  su estado original, impregna, penetra y llena los intersticios del universo.
Un pensamiento en esta sustancia produce el objeto que es imaginado por el pensamiento.
Una persona puede formar cosas en sus pensamientos y, al imprimir su  pensamiento en la sustancia amorfa, puede causar el objeto que pensaba crear.
Usted debe apartarse de todos los otros conceptos del universo y aceptar esto hasta que se grabe en su mente y se haya vuelto su pensamiento habitual. Lea estas afirmaciones una y otra vez. Fije cada palabra en su memoria y medítelas hasta que usted crea firmemente lo que dicen. Si alguna duda viene hacia usted, apártela. No escuche argumentos en contra de esta idea. No acuda a iglesias o lecturas donde un concepto contrario de las cosas se enseñe o se predique. No lea revistas o libros que enseñen una idea diferente. Si se confunde en su comprensión, credo y fe, todos sus esfuerzos serán en vano.
No pregunte por qué estas cosas son verdad ni especule en cómo pueden ser verdad. Simplemente confíe en ellas. La ciencia de volverse rico comienza con la absoluta aceptación de esto.

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