people-844211_960_720Si existe algo intensamente insertado en la tradición cultural judeo cristiana es la noción de que la pobreza es noble, de que es bueno ser pobre y que la riqueza es casi sinónimo de maldad y de perversión. Crecemos y somos educados en esa idea, a tal punto que se nos induce a pensar que si nos volvemos ricos corremos el riesgo de transformarnos de la noche a la mañana en seres malignos e irreconocibles.

Cuando miramos la realidad sin falsos anteojos como los culturales, vemos que en realidad las cosas son mas simples. hay gente buena y gente mala, independientemente de la posición económica que tengan. Y existen personas que se vuelven malas porque lograron riquezas y esto los desequilibra, y existen personas que se vuelven malas porque caen en la pobreza y no lo pueden soportar y también se desequilibran.

También se nos enseña que los pobres son buenos, cuando en realidad existe mayor proporción de delitos por persona entre los pobres que entre los ricos. Si viéramos la realidad sin anteojos, deberíamos llegar a la conclusión de que la riqueza vuelve buenas a las personas, ya que proporcionalmente cometen menos crímenes. Otros aumentan la confusión indicando que el bienestar económico permite una mejor educación y por eso disminuye el delito, como si educación significara moral. Una buena educación debería garantizar un comportamiento moralmente más sano. ¿Por qué? No existe ningún motivo para pensar así. Muchos criminales famosos en la historia han sido personas sumamente educadas. Y muchos regímenes basados en la opresión fueron concebidos por personas de educación superior.

Por otra parte, revisar las condiciones de vida en la pobreza no tiene nada de bello, la mayor parte de la gente pobre vive de forma horrible, con lo cual el romanticismo de la pobreza no deja de asombrarme. A todas luces la riqueza es más negocio, moralmente, como sistema de vida y como protección a la moral. Ver las cosas sin anteojos falsos suele ser muy edificante.