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A veces me doy cuenta de que pasa un tiempo bastante largo y no tengo mejorías en mi situación general, a veces en el dinero, a veces en lo laboral o incluso en lo sentimental. Casualmente, esas temporadas donde mi vida cae en la chatura y en el deterioro lento pero progresivo son las mismas temporadas donde decae mi expectativa sobre la ciencia de WW. ¿Es acaso la caída en las expectativas una causa o una consecuencia de la chatura a la hora de lograr mis objetivos?

No tengo miedo de aceptar que no tengo la respuesta. Al menos no tengo una respuesta confirmada por la experiencia. Tiendo a creer que es causa, pero no lo puedo afirmar convencido. Y tiendo a pensar que es cíclico. Seguramente alguna enzima o alguna sustancia en mi organismo que varia cíclicamente es la responsable de que pierda un poco la fe o la recupere hasta un máximo.

Pero estoy seguro que, tarde o temprano, volverán esas ideas a blandirse en mi cabeza, volveré a recordar las enseñanzas de WW y todo volverá a la normalidad. En los últimos dos años esto casi no ha pasado y no he dejado de crecer, en el aspecto humano, en el aspecto monetario y en el aspecto sentimental. Todo ha sido crecimiento, recolectar frutos, subir escalones, aprender y sentirse más y más feliz, más y dichoso y con más riquezas para disfrutar.

Pero sé que llegará el bajón, la temporada de la pérdida de la fe, el desierto. Estoy preparado. Al fin y al cabo todo en la naturaleza son ciclos. Aprender a manejar esos ciclos, y no desesperarse o angustiarse por ellos, es el sentido último de la vida.