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pensamiento_03Recuerde la historia del hombre que formó una imagen mental de su casa y tendrá una buena idea del paso inicial hacia el enriquecimiento. Debe formar una imagen clara y definida de lo que quiere. No puede transmitir una idea a menos que la tenga.

Debe tenerla antes de darla y mucha gente fracasa en imprimir la sustancia pensante porque sólo tienen un vago y nublado concepto de las cosas que quieren hacer, tener o ser.

No es suficiente que usted tenga un deseo general de riquezas “para hacer el bien”. Todos tienen ese deseo.

No es suficiente que tenga el deseo de viajar, ver cosas, vivir más, etc. todos tienen esos deseos también. Si fuera enviar un mensaje a un amigo, no enviaría las letras del alfabeto en orden para que él construya el mensaje por sí mismo, ni tomaría las palabras al azar del diccionario. Debe mandar una frase coherente, una que signifique algo.

Cuando trate de imprimir sus deseos en la sustancia pensante, recuerde que debe hacerlo con una afirmación coherente. Debe conocer lo que quiere y ser específico y exacto. Nunca se volverá rico o iniciará el poder creativo al enviar anhelos no formados o deseos vagos.

Examine sus deseos como el hombre que describí lo hizo con su casa. Vea lo que quiere y tenga una imagen mental clara de esto como si quisiera verlo hecho realidad.

Esa imagen mental clara debe tenerla continuamente en su mente. Como el marinero tiene en su mente el puerto al cual va a llevar el barco, usted debe mantener su cara hacia la imagen todo el tiempo. No debe perderla de vista.

No es necesario hacer ejercicios de concentración, ni establecer momentos especiales para orar y afirmar, ni “entrar en silencio”, ni hacer maniobras ocultas de ninguna clase. Todas esas cosas son lo suficientemente buenas, pero todo lo que necesita es saber lo que quiere y desearlo desesperadamente para que se mantenga en sus pensamientos.

Dedique mucho de su tiempo libre como pueda en contemplar esta imagen.

Nadie necesita hacer ejercicios para concentrar su mente en un objeto que realmente desee. Son las cosas que en realidad no le interesan las que requieren esfuerzo para fijar su atención en ellas.

Y a menos que realmente quiera volverse rico, el deseo será lo suficientemente fuerte para mantener sus pensamientos dirigidos al propósito como los polos magnéticos mantienen la aguja del compás, que apenas será importante para usted intentar realizar las instrucciones dadas en este libro.

El método aquí expuesto es para la gente cuyo deseo por riquezas es lo suficiente fuerte para sobrepasar la pereza mental y el amor por lo fácil, y hacerlos trabajar.

Cuanto más clara y exacta haga la imagen, y cuanto más resida en ésta, sacando todos sus encantadores detalles, más fuerte será su deseo. Y cuanto más fuerte sea su deseo, más fácil será mantener su mente fija en la imagen de lo que quiere.

Sin embargo, se necesita algo más que meramente mirar la imagen clara.

Si eso es todo lo que hace, usted es sólo un soñador, y tendrá poco o nada de poder de realización.

Detrás de su visión clara debe estar el propósito de realizarla, de sacarla de la expresión intangible.

Y detrás de este propósito debe estar una FE invencible e inquebrantable de que el objeto ya es suyo, que está “a la mano” y que sólo debe tomarlo.

Viva en una casa nueva, mentalmente, hasta que tome forma físicamente alrededor suyo. En el reino mental, entre inmediatamente en el regocijo pleno de las cosas que quiere. “Todo lo que pidan cuando oren, crean que lo reciben y lo tendrán” dijo Jesús.

Vea todo el tiempo las cosas que quiere como si ya estuvieran alrededor suyo. Véase a sí mismo teniéndolas y usándolas. Haga uso de ellas en la imaginación justo como las usaría cuando estén en sus manos. Resida en su imagen mental hasta que sea clara y distinguible y luego tome la actitud mental de pertenencia hacia todo lo que está en esa imagen. Tome posesión de ésta, en mente, en la fe plena de que en verdad todo es suyo. Aférrese a esta posesión mental. No se pierda por un instante en la fe de que es real.

Y recuerde lo que se dijo en el capítulo anterior sobre la gratitud: esté agradecido por esto durante todo el tiempo que espere que todo tome forma. La persona que pueda agradecerle a Dios sinceramente por las cosas que hasta ahora tiene y que tiene en la imaginación, posee fe real. Éste se volverá rico. Causará la creación de lo que quiera.

No necesita rezar repetidamente por las cosas que quiere. No es necesario que se lo diga a Dios todos los días.

Su tarea es formular inteligentemente su deseo por las cosas que hacen su vida mejor, disponer este deseo en un todo coherente, y luego imprimir todo el deseo en la sustancia amorfa, la cual tiene el poder y la voluntad de darle lo que quiera.

No haga esta impresión al repetir una serie de palabras; hágalo manteniendo la visión con el firme PROPÓSITO de lograrlo y con la inalterable FE de que usted lo logrará.

La respuesta a la oración no va de acuerdo a su fe cuando habla, sino de acuerdo a su fe cuando trabaja.

No puede imprimir la mente de Dios al tener un día sabático para decirle lo que quiere y luego olvidarlo durante el resto de la semana. No puede imprimirlo al tener horas especiales para entrar en su closet y orar y luego descartar el asunto de su mente hasta que vuelva a ser la hora de orar.

La plegaria oral es lo suficientemente buena y tiene su efecto, especialmente sobre usted mismo, en clarificar su visión y fortalecer su fe, pero no son sus peticiones orales las que le consiguen lo que quiere. Para enriquecerse no necesita una “dulce hora de oración”, necesita “orar sin cesar”. Y con orar me refiero a mantenerse firme a su visión, con el propósito de causar su creación en una forma sólida y la fe de que lo hará así.

“Crea que las recibe”

Una vez haya formado claramente su visión, toda la materia se inclina en recibir. Cuando lo haya formado, es bueno hacer una afirmación oral, dirigirse a la suprema gratitud. Luego, a partir del momento debe, en la mente, recibir lo que pide.

Viva en una nueva casa, póngase ropas finas, móntese en un carro, váyase de viaje y confiadamente planee estupendos viajes. Piense y exprésese de las cosas que pidió en función del presente. Imagínese un ambiente y una condición financiera exactamente como los quiere, y viva todo el tiempo en ese ambiente mental y condición financiera hasta que tomen forma física.

Sin embargo, tenga cuidado de que usted no haga esto como un mero soñador y constructor de castillos en el aire. Aférrese a la FE de que lo imaginario se está realizando y a su PROPÓSITO de realizarlo. Recuerde que es la fe y el propósito en el uso de la imaginación lo que hace la diferencia entre el científico y el soñador.

Y habiendo aprendido este hecho, es aquí donde usted debe aprender el uso correcto de la voluntad.