PARA EMPEZAR A VOLVERSE RICO DE UNA FORMA CIENTÍFICA, no necesita aplicar su poder de voluntad en cualquier otra cosa más que en usted.
De todas formas, no tiene el derecho para hacerlo de otra forma. Está mal aplicar su voluntad en otros hombres y mujeres para conseguir que hagan lo que usted quiere que hagan.
Es tan descaradamente equívoco forzar a la gente con el poder mental como lo es forzarlos con el poder físico.

 Si se obliga a la gente hacer las cosas por usted, mediante la fuerza física, esto los reduce a la esclavitud, y obligarlos con el poder mental significa lograr exactamente lo mismo; la única diferencia son los métodos. Si arrebatar las cosas de la gente es robo, entonces arrebatar las cosas con el poder mental también es robo. No hay diferencia en el principio.
No tiene el derecho de usar su poder de voluntad sobre otra persona, ni siquiera “por el bien de él”, porque usted no sabe qué es conveniente para él. La ciencia de volverse rico no requiere que aplique el poder de la fuerza sobre otra persona, de ninguna manera. No hay la ligera necesidad de hacerlo. En verdad, cualquier intento de usar su voluntad sobre los otros sólo derribará su propósito.
No necesita aplicar su voluntad sobre las cosas para obligarlas a venir a usted. Eso simplemente sería intentar forzar a Dios y sería tonto e inútil.
No tiene que obligar a Dios a darle cosas buenas, sería como usar el poder de la voluntad para hacer que salga el sol.
No tiene que usar su poder de voluntad para conquistar un dios antipático, o hacer que fuerzas tercas y rebeldes cumplan sus peticiones. La sustancia es su amiga y está más ansiosa de darle a usted lo que quiere que lo que debe recibir.
Para volverse rico, sólo necesita usar su poder de voluntad con usted mismo.
Cuando usted sepa qué pensar y qué hacer, debe entonces usar su voluntad en obligarse a sí mismo a pensar y hacer las cosas correctas. Ese es el uso legítimo de la voluntad en obtener lo que quiere – usarla para aferrarse al rumbo correcto.
Use su voluntad para mantenerse pensando y actuando de la forma correcta. No trate de proyectar su voluntad, sus pensamientos o su mente fuera del espacio sólo para “actuar” sobre las cosas o personas. Mantenga su mente en casa. Ésta puede lograr más allí que en cualquier otra parte.
Use su mente para formar una imagen mental de lo que quiere y mantenga esa visión con fe y propósito. Y use su voluntad para mantener su mente trabajando de la forma correcta.
Cuanto más firme y constante sea su fe y propósito, más rápidamente se volverá rico porque hará sólo impresiones POSITIVAS en la sustancia y no las neutralizará o desbalanceará con impresiones negativas.
La imagen de sus deseos, mantenida con fe y propósito, es ocupada por lo amorfo y la impregna a grandes distancias – por todo el universo, por todo lo que conocemos.
Mientras esta impresión se expande, todas las cosas son fijadas para que se muevan hacia su realización. Cada cosa viviente, cada cosa inanimada y las cosas que no han sido creadas se mueven para volverse lo que usted quiere. Todas las cosas comienzan a ser inducidas en esa dirección. Todas las cosas comienzan a moverse hacia usted. Las mentes de la gente en todas partes están influenciadas en hacer las cosas necesarias al cumplimiento de sus deseos y trabajan para usted, inconscientemente.
Pero puede comprobar todo esto al empezar una impresión negativa en la sustancia amorfa. Es tan cierto que la duda o la incredibilidad hace que todo se aleje de usted como la fe y el propósito le acercan todo. Es al no entender esto que la mayoría de la gente fracasa. Cada hora o momento que usted dedique en atender sus dudas y miedos, cada hora que usted gaste preocupándose, cada hora en que su alma esté poseída por la incredibilidad, fija una corriente de alejamiento en el reino de la sustancia inteligente. Todas las promesas están sobre aquellos que creen y sólo sobre ellos.
Dado que la fe es lo que importa, es necesario que guarde sus pensamientos, y como su fe será moldeada a una mayor extensión por las cosas que observe y piense, es importante que controle cuidadosamente a las cosas que usted le da importancia.
Y aquí entra en uso la voluntad, porque es a través de su voluntad que usted determina en qué cosas fijará su atención.
Si usted quiere volverse rico, no debe hacer un estudio de la pobreza.
Las cosas no se materializan pensando en sus opuestos. La salud nunca se alcanza al estudiar y pensar en enfermedades; la rectitud no se promueve estudiando y pensando en el pecado; y ninguno se enriqueció al estudiar y pensar en la pobreza.
La medicina como ciencia de enfermedades ha incrementado las enfermedades; la religión como ciencia del pecado ha promovido el pecado y la economía como estudio de la pobreza llenará al mundo con miseria y necesidad.
No hable de la pobreza, no la investigue o se preocupe por ésta. No le dé importancia a las causas que la originaron; no puede hacer nada al respecto.
Lo que le debe preocupar es la cura.
No gaste su tiempo en lo que se conoce como trabajo o movimientos caritativos; la mayoría de la caridad tiende a perpetuar la miseria que intenta erradicar. No digo que deba ser duro de corazón o cruel y rehusarse a escuchar el llanto de la necesidad, pero no debe llorar para erradicar la pobreza en cualquiera de las formas convencionales. Ponga la pobreza detrás suyo y todo lo que pertenezca a ésta, y “haga el bien”.
Vuélvase rico. Esa es la mejor manera de ayudar al pobre.
No puede mantener la imagen mental de volverse rico si llena su mente con imágenes de pobreza y las enfermedades que trae. No lea libros o documentos que den cuentas circunstanciales de la miseria, de los horrores del trabajo infantil, etc. No lea nada que llene su mente con imágenes melancólicas de necesidad y sufrimiento.
Usted no puede ayudar a los pobres en lo más mínimo sabiendo estas cosas y el conocimiento ampliamente esparcido de ellas no tiende en lo absoluto a deshacerse de la pobreza.
Lo que tiende a deshacerse de la pobreza es no tener las imágenes de la pobreza en la mente, más bien tener imágenes de riqueza, abundancia y posibilidad dentro de las mentes de los pobres.
No está abandonando al pobre en su miseria cuando se rehúsa a permitirle a su mente llenarse de imágenes de esa miseria.
La pobreza se puede deshacer al no incrementar el número de personas de buen corazón que piensa en la pobreza, sino al incrementar el número de pobres que se propone con fe a volverse ricos.
Los pobres no necesitan caridad; necesita inspiración. La caridad sólo les da un pedazo de pan para mantenerlos vivos en su miseria o les da entretenimiento para hacerlos olvidar por una hora o dos. Pero la inspiración puede hacer que ellos surjan de su miseria. Si usted quiere ayudar a los pobres, demuéstreles que se pueden volver ricos. Pruébelo al enriquecerse usted mismo.
La única forma en que la pobreza será erradicada de este mundo es conseguir un gran y constantemente número creciente de gente que practique las enseñanzas de este libro.
A la gente se le debe enseñar cómo volverse rico a través de la creación, no con la competencia.
Cada persona que se vuelve rica con la competencia derriba la escalera que lo saca y mantiene a los otros abajo, pero cada persona que se vuelve rica por la creación, abre un camino para que los demás lo sigan – y los inspira a hacerlo.
No está mostrando dureza de corazón o una disposición cruel cuando se rehúsa a compadecer la pobreza, ver la pobreza, leer acerca de la pobreza, pensar o hablar sobre ésta, o escuchar a aquellos que sí hablan sobre ella. Use su poder de voluntad para mantener su mente APAGADA al tema de la pobreza y manténgala fija con la fe y el propósito SOBRE la visión de lo que quiere y va a crear.