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La vida no sería lo mismo si no existieran los sentimientos positivos. El amor, la amistad, el cariño, por ejemplo. Pero existen otros elementos positivos que vuelven aún más rica la experiencia de vivir, porque devuelven energía positiva al entorno. A diferencia de los anteriores, que son sentimientos enfocados en una persona, los que quiero referir están más abiertos al entorno en general. Son los del agradecimiento y la generosidad. Sobre el agradecimiento se ha dicho mucho, sobre la generosidad no tanto.

Llamo generosidad a lo que nos referimos cuando decimos “dar más de lo que se recibe”. Eso es para mí la generosidad. Si alguien me compra algo, por encima de la transacción debo mejorar la situación de la otra persona, aunque sea un poco. Eso es la generosidad.

Imaginemos qué pasaría en un mundo en el cual encada transacción, en cada intercambio, monetario o no, interesado o no, casual o no, ambos dieran más de lo que el otro espera recibir. ¿Qué pasaría? Que todo el mundo vería automáticamente mejorar su situación, los intercambios sería no solo más ricos y abundantes sino más satisfactorios para las personas. Todo el mundo vería incrementarse los bienes a su disposición, aunque sea en pequeña medida y eso sería sumamente excitante y provocador.

En mi caso, siempre estoy intentando que los demás reciban de mí lo que esperan, pero siempre incrementando el intercambio hasta que logro ver lo que realmente le interesa y lo que realmente le importa. Así, me siento bien cada día.