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Sunset-Sky-Fire__reducidaTodos necesitamos algo todo el tiempo. Paz, tranquilidad, amor, bienestar, calma, dicha, alegrías. Puedes agregar a esta lista tantas cosas como quieras. Si lo miras bien, no necesitas todo eso, todo el tiempo. Pero siempre necesitarás algo de eso, y ese algo va cambiando en cada momento. En el fondo, necesitas un suministro abundante de todas esas cosas buenas; un almacén colmado de todo ello, de donde puedas recoger cada día alguna de esas cosas reconfortantes.

Y ese almacén puede ser creado por ti mismo. Como si fueras un avaro que va recogiendo cosas y guardándolas para momentos difíciles, puedes ir creando ese suministro infinito para que esté a tu disposición cuando lo requieras.

¿Como hacerlo? Pero si es muy fácil. Si das cada día alguna de esas cosas, con inteligencia y generosidad, esas cosas volverán a ti después de un tiempo. El suministro de la fuente, de la bondad y la creación, está disponible para que tomes algo de ello y lo entregues hoy a las personas que están a tu alrededor. En el trabajo, en la familia, en la cofradía a la que pertenezcas, en tus grupos de interés o en el aire, a todos y a ninguno en especial. Si lo haces, verás como comienza de pronto a retornar hacia ti.

¿Por qué? Porque asi como la energía no se crea ni se destruye, sino solo se transforma, así también las cosas que haces en el camino diario de cada día van y vienen. Si entregas amor, te volverá amor, y lo mismo si entregas odio o resentimiento. Si das competencia y lucha, al final de ese día o de esa semana o de ese mes, te volverá lucha y dolor.

Cuando morimos, no podemos llevarnos nada de aquí, porque nada trajimos. Nacimos desnudos y desvalidos, sin ningún equipaje. No hay karma. No hay remedos de vidas pasadas. No traemos nada y por lo tanto nada nos llevaremos. Lo que hacemos aquí, aquí se queda. De lo contrario, el universo y la naturaleza serían como el otro mundo de Stranger Things, un despropósito de terror y dolor paralelo al nuestro de cada día.

Lo único que podemos hacer es ir al estante del amor, y tomar un poco de amor y entregarlo. Eso hará que nos retorne amor cuando lo necesitamos. Porque todo queda aquí y todo es el todo de lo que damos y compartimos.

Puedes probarlo, porque yo lo he hecho y lo hago cada día y por eso puedo decírtelo sin sonrojarme. Haz la prueba. Entrega aquello bueno que tengas en el estante, o búscate un estante conveniente, y dalo a los que tienes alrededor. Y prepárate porque recibirás mucho más de lo que te imaginas, pero de lo mismo que has dado.