caratulas-de-relojes-antiguos-brMuchas veces los libros de ayuda a la mente o al espíritu (prefiero no llamarlos autoayuda) nos hablan de que hay que estar en el presente, porque el pasado ya fue y el futuro aún no llega. Es un recurso válido y suele impresionar a muchas personas que lo leen o escuchan por primera vez. Pero en realidad, es una tontería, o un golpe bajo.

La mente humana siempre está navegando entre el pasado y el futuro y tratando de apresar el presente en el medio, entre lo que pasó y lo que pasará. Esto es así porque la mente divaga constantemente, no haya la forma de quedarse quieta. Mientras escribo esto, una parte de mi mente repasa lo que ha sido mi dia de hoy y lo que será mi noche que llegará en un par de horas. Así trata de encerrar este momento presente, pero jamás lo logrará. Sería largo de explicar, pero la expansión constante del espacio es la que genera el tiempo y éste nos genera la ilusión de que no estamos ni aquí ni ahora, sino que siempre estamos en tránsito entre antes y después, nunca ahora.

El asunto es que los gurúes de la ayuda a la mente nos inducen a pensar forzadamente en el presente. Wattles decía que había que actuar en el presente, también. Eso parece fácil pero es sumamente difícil, y no lo creo para nada necesario. En realidad la idea de WW es que yo debo pensar lo que estoy haciendo: cuando hago mi trabajo durante el día debo concentrarme en él, y en nada más, para hacerlo de la forma más eficiente, natural, positiva y rendidora posible, para mí y para todos los demás. No debo hacer mi trabajo pensando en las riquezas o ventajas que me traerá, ni en lo rico que me haré con él. De eso se ocupará el universo, que todo lo sabe y todo lo genera. Puedes leer más sobre esto en este post Actuar en el Presente.

Como siempre, la experiencia personal es la que importa. En cada trabajo que hube de hacer desde hace diez años, que conocí LCDHR, me he esmerado en hacerlo de la manera más perfecta posible, sin importarme nada más. Todo ha sido incremento, todo ha sido ganancia, todo ha sido reconocimiento, todo vino naturalmente, sin esfuerzo y sin la dificultad gigantesca de pensar en el presente.

En el fondo, el presente no existe.