Etiquetas

, , ,


Se acerca el final del año, tiempo propicio para pedir los deseos para el próximo. Época de balances y de propósitos nuevos, con un nuevo entusiasmo y con las expectativas aumentadas. Es el momento de pedir mucho, de tener mucha fe, de sabernos capaces de los objetivos más altos. Hagamos un alto en los festejos y planeemos los sueños que se cumplirán, indefectiblemente, en este 2017 que está por empezar.

No ahorremos energía al soñar, usemos todo el poder que tenemos para planificar un año que nos traiga aquellos logros más altos, esos que casi nunca nos animamos a soñar. Es el momento. Es ahora cuando trazamos la línea para dejar atrás lo que pudo haber sido y no fue. No tuvimos suficiente fe, no volamos suficientemente alto, o lo que haya podido ser.

Ahora es cuando. Registremos de una vez y para siempre en nuestra mente y en nuestro corazón el futuro soñado. Dentro de un año recordaremos que fe hoy, o mañana, el día en que imprimimos nuestra voluntad para que aquello que casi nunca nos animamos a soñar, se haga realidad. Sabremos que fue en estos días cuando transformamos el futuro, cuando este futuro se haga presente en nuestra vida de todos los días.

Es ahora, es ya el momento de soñar y prometernos que no nos apartaremos ni un dedo de nuestra voluntad de cambiar las cosas para bien. Lo bueno será más bueno, lo aceptable será ideal y el futuro será presente. Y, desde ya, agradezcamos a la vida que nos da esta oportunidad de soñar despiertos y realizar conscientes. Agradecimiento, sobre todo, con la fe cierta de que así lo haremos. No llegará de la nada, lo haremos.

Feliz Navidad para todos.